domingo, 23 de junio de 2013

Artículo: Se coleccionan aforismos

AAA. Se coleccionan aforismos

NOÉ AGUDO

Define el Diccionario de retórica y poética de Helena Beristáin al aforismo como una “breve sentencia aleccionadora que se propone como una regla formulada con claridad, precisión y concisión”. El aforismo es sinónimo aunque con algunas particularidades del apotegma, la sentencia, el refrán, la paremia, el adagio, la máxima, el proverbio y la greguería. Al aforismo moral, por ejemplo, muchos lo llaman apotegma, adagio o máxima. Más aún si lo ha formulado un personaje célebre: Yo sólo sé que no sé nada (Sócrates). En cambio, el enunciado que expresa un lugar común con pretensiones de validez universal como norma de vida, es la sentencia: Haz el bien y no mires a quien. Aquella que encierra un trozo de sabiduría popular, a su vez, es el refrán, adagio, proverbio o “dicho”: Al que madruga, Dios lo ayuda. Etc.
    ¿Cómo reconocer un buen libro? El aforismo es una de mis claves. Si un texto posee una redacción aceptable, pero incapaz de brindarme un nuevo término en al menos las tres primeras páginas, las sospechas inician: “Tal vez estoy ante un texto que cualquier buen redactor podría escribir”, pienso. Mas si en sus primeras páginas el libro me hace recurrir al diccionario, y de pronto salta un aforismo (que debe aparecer de manera natural, casi espontánea) no me cabe ninguna duda que estoy ante un buen libro, que vale la pena concluir, y entonces me dispongo gustoso a sorberle el tuétano. Puede ser una novela, un libro de relatos, de historia, de filosofía o ciencia, e incluso un breve ensayo o artículo. El aforismo es signo de un pensamiento bien estructurado, denso en su contenido, bello en su redacción.
    La concisión y precisión son cualidades del lenguaje, oral o escrito, gratas por sí mismas: dan la apariencia de ser verdades irrefutables, contundentes, casi axiomas. Una sólida teoría social es precisamente eso: la interpretación clara, precisa y coherente de un fenómeno que comprueba su validez en el ensayo: acierto o error, hasta que una nueva teoría la modifique. Lo que Popper denomina “la falsación” de la ciencia. Y no se diga de su eficacia en el arte: las visiones coherentes que la literatura nos proporciona del universo, dejan de ser metáforas para transformarse en espejos que magnifican y reflejan con mayor claridad la realidad.
    “La historia participa de la ciencia por sus métodos y de la poesía por su visión” ha dicho Octavio Paz, y es lo que brinda placer y hace certeros a sus textos. Expresiones como “La imaginación es la facultad que descubre las relaciones ocultas entre las cosas”, o “La exaltación del muerto pasado indio coexiste con el odio y el temor ante el indio vivo”, son base lúcida y firme para escribir un ensayo filosófico o político. No por nada el aforismo puede ser usado como el punto de partida para desarrollar las ideas y la escritura. O para provocar. Es la estrategia que siguen quienes saben usar bien el epígrafe.
    Decir, por ejemplo: “El número y tamaño de los televisores que hay en una casa es inversamente proporcional al grado de cultura que existe en esa casa”, puede ser una afrenta pero también un acierto. Aunque quizá sólo se trate de una aguda greguería. Nietzsche es el maestro del aforismo porque su modelo de escritura aforística, no es su filosofía un conjunto sistematizado. Pero también grandes cultivadores del aforismo han sido Séneca, Erasmo de Roterdam (compilador de la Adagiorum collectanea, llamada después Adagiorum chiliades), Shakespeare, Pascal, Tólstoi, Kafka, Lichtenberg. No importa la época ni la cultura, la sabiduría en dosis precisas y concisas es inherente a la lucidez del pensamiento. Porque lo engendra, lo madura y lo lanza a la aventura.
    Ahora hay libros que reúnen aforismos, por temas o autores. Extraño uno de Noel Clarasó i Serrat que extravié (Diccionario de citas, se llamaba). Fue uno de los primeros que los compendiaba de forma sistemática. Como no he podido encontrarlo, anoto en un cuaderno los que voy cazando. He aquí algunos:

Puede ser que la igualdad sea un derecho, pero ninguna fuerza humana logrará convertirla en un hecho.
Balzac

Es una terrible desgracia no ser amado cuando se ama; pero también lo es ser amado con pasión cuando no se ama.
Benjamin Constant

La intolerancia puede definirse como la indignación de los hombres que no tienen opiniones.
Gilbert K. Chesterton

El hombre es la más cruel de todas las fieras cuando a las pasiones se une el poder.
Plutarco

En las cortes despóticas, el primer intrigante hábil dispone de la verdad, como en París dispone de ella la moda.
Stendhal

No hay como ser amados por quienes no amamos para sentir la añoranza de aquellos a quienes amamos.
Giuseppe Pontiggia

Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.
Jorge Luis Borges

Un poco de ciencia aleja de la religión, y demasiada ciencia acerca a ella.
Gustave Flaubert

La adulación es moneda falsa que no circularía de no ser por la vanidad.

La Rochefoucauld   

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