domingo, 30 de marzo de 2014

VALLEJO EN VILO

HORAS AHORCADAS
NOÉ AGUDO (31/marzo/2014)

Vallejo en vilo

Esta semana sabremos quién será el nuevo director o directora del plantel Sur, y seguramente la siguiente nos enteraremos de quién será el de Vallejo. Dos decisiones de vital importancia para el Colegio en su conjunto, porque indicarán la voluntad por iniciar una auténtica renovación, o la aceptación por continuar siendo rehenes de los grupos de intereses y la resignada connivencia y convivencia con los mismos. Todos esperamos con interés esta decisión, unos por preservar sus canonjías, otros porque de ella depende que las consigan, y algunos cuantos porque deseamos recuperar el Colegio para toda la comunidad, además del prestigio y la calidad que alguna vez tuvo. Y confiamos y apoyamos al director general en esta tarea.
    Vallejo es de singular importancia no sólo porque aquí inició la expresión abierta contra las prácticas nepotistas, corruptas y de franca incompetencia del cuerpo directivo, sino porque una egresada del mismo las llevó a sus niveles más descarnados, lo cual nos hizo preguntarnos si ésta es la educación o  el tipo de egresados que el Colegio estaba formando, es decir, personas adiestradas para mentir, simular y adoptar las peores costumbres del viejo sistema priista: una política clientelar, corporativista, patrimonialista, etc. Y ante la triste comprobación, decidimos que había que transformar esta situación.
    No olvidamos ni desdeñamos las luchas que otros profesores emprendieron en sus respectivos planteles, de los cuales Naucalpan y el Sur fueron los más trascendentes, pero Vallejo ha sido sin duda el que con más firmeza ha propuesto que no son solamente las personas las que deben cambiar, sino también las reglas, el funcionamiento de las instancias representativas de la comunidad y, en síntesis, volver a la aplicación rigurosa de la normatividad universitaria. Muchos otros profesores de diferentes planteles coincidieron en esta apreciación y fue así como hicimos llegar nuestras voces a la Junta de Gobierno y pudo darse el relevo.
    Y esto es así porque comprendemos que el uso arbitrario del poder forma parte indisoluble de la condición humana. Para combatir la corrupción y la incompetencia no basta con tener personas honestas y capaces en los puestos directivos, es necesario crear instancias de vigilancia y control, una labor que hoy no cumplen  ni el Consejo Técnico, ni los consejos internos ni académicos, cuya función es puramente formal, porque obedecen dócilmente a los directores, ya que son ellos quienes los presiden y además los integran. ¿Qué nos queda por hacer entonces? Continuar practicando algo que en un espacio como la UNAM no sólo es una libertad esencial sino una obligación insoslayable de los universitarios: el ejercicio de la crítica y la denuncia. En esta tarea coincidimos un grupo de profesores del plantel Vallejo. Hay que subrayarlo: fue la lucha contra la corrupción la que nos hizo coincidir y no la búsqueda de posiciones ni puestos. Por eso la crítica, la denuncia y el cuestionamiento de vicios y corrupción continuarán; porque consideramos que es una forma de actuar realmente como universitarios; porque creemos que así enseñamos con el ejemplo y porque pensamos que esto nos diferencia de aquellos que sólo persiguen mantener sus prebendas o buscan beneficiar a familiares y amigos con los recursos del Colegio.
    Al saber que el director general compartía esta apreciación decidimos apoyarlo proponiendo un candidato a la dirección del plantel Vallejo. En realidad fueron dos: los maestros David Silva Tonche y Raúl Muñoz Morales; el primero, reconocido por su infatigable labor de denuncia y crítica a los vicios ya señalados, decidió retirar su candidatura ante las evidencias de una designación que sigue los mismos procedimientos de antaño y ya determinó quién será el nuevo director; sin embargo, la declinación de su candidatura no significa que él se retire; su lucha contra la corrupción no acaba, continuará como hasta hoy lo ha hecho y en esta tarea no está solo pues cuenta con todo nuestro apoyo. El resto de los profesores decidimos proseguir porque queremos expresar nuestro rechazo a dichos procedimientos, y porque queremos demostrar que puede haber candidatos ajenos a grupos de intereses, con una alta formación profesional, con una excelente trayectoria académica y sobre todo dispuestos a sanear el funcionamiento del plantel Vallejo y a recuperar la calidad de la enseñanza que en él se imparte. Es decir, porque queremos demostrar que existe una forma diferente de hacer las cosas.
    Por eso mantenemos la candidatura del doctor Raúl Muñoz Morales, un profesor víctima de la reprobada administración anterior, que de la más alta categoría lo rebajó al nivel cero sin más argumentos que una sucia serie de triquiñuelas y mentiras. Una canallada que lo ha hecho valorar y comprender la importancia de la normatividad universitaria en todas aquellas acciones que afectan la vida de profesores, trabajadores y alumnos. Una sucia acción que le ha hecho ver la necesidad de la solidaridad entre los profesores, pues ni sindicatos ni instancias huecas como la Defensoría de los Derechos Universitarios acuden en su defensa cuando se los requiere; pero sobre todo que le hizo notar la urgencia por recuperar la dignidad de los profesores, sobre todo la de los de menor categoría, pues si eso son capaces de hacerle a un profesor de carrera, con una sólida formación como economista y abogado, ¿qué no harán contra uno de asignatura? 
    Conviene recordar que ante este agravio el doctor Muñoz Morales sigue un juicio no contra la Universidad, sino contra unos bribones que, tratando de escudarse tras el nombre de nuestra Máxima Casa de Estudios, justifican sus tropelías con expresiones farisaicas como “Tiene demandada a la Universidad”, “Inició un juicio contra la UNAM”, etc. Hasta un mal estudiante de bachillerato sabe que éste es un recurso retórico y falaz en el que se emplea un tropo llamado sinécdoque.
    Para concluir, quien sea el director del plantel poco podrá hacer si no cuenta con la colaboración de la comunidad para recuperar su convivencia armónica, para elevar el egreso y la calidad de la enseñanza, para procurar mejores oportunidades de trabajo a los profesores de asignatura, y para hacer funcionar espacios hoy desaprovechados debido a la fosilización de quienes los administran.
    Para ello hay necesidad, entre otros muchos puntos, de impulsar el funcionamiento de las academias, recuperar su autonomía y devolverlas al servicio de los profesores, ya que hoy permanecen aletargadas por los grupos que las pusieron a la disposición de las autoridades o las transformaron en escalones para trepar. Hay que plantear una agenda con actividades culturales, académicas e intelectuales que recuperen y eleven el nivel de participación de profesores y alumnos. Hay que reanimar la participación de los profesores jóvenes o nuevos, que viven en una sumisión medrosa, pues ingresaron con la advertencia de que para tener grupos o un buen horario, no hay que criticar nada ni mucho menos juntarse con esos locos o rebeldes como el que firma esta columna. De verdad, tengo una colección de advertencias a profesores jóvenes en contra de mi persona. Pero guardo también palabras de aliento, como la de esa joven profesora que el pasado miércoles, cuando entregaba una carta en la dirección general y escuchó mi nombre, de inmediato me dio la mano para saludarme y exclamó: “¡Qué emoción, yo lo conozco, leo sus artículos!” A ella dedico esta columna.

HOMENAJE A JOSÉ REVUELTAS
Ahora sí, aquí están las fechas, horarios, responsables y temas para celebrar el primer centenario del nacimiento del autor de Los muros de agua. Martes 8 de abril, 11:00 horas: “Literatura y política en la obra de José Revueltas. Un proletariado sin cabeza”, profesor Ramón Cortés Coronel; “Una inspiración nacida en cárceles y crujías”, profesora Guillermina Saavedra Palma; “¿Qué representan Los días terrenales en la obra de Revueltas?”, profesor Roberto Zárate Córdova. Miércoles 9 de abril, 11:00: “Presencia de la Coatlicue en la novela El apando”, profesor José Alfredo Hernández Maqueda; “Cómo bautizamos la Sala José Revueltas. Cómo era el CCH y cómo éramos en los 70”, profesor Noé Agudo.

  

domingo, 23 de marzo de 2014

ALABADOS SEAN NUESTROS CACIQUES

Alabados sean nuestros caciques
NOÉ AGUDO (24/marzo/2014)

El caciquismo, esa forma de distorsión política que creíamos exclusiva de ciertos núcleos urbanos marginales, pero sobre todo del campo mexicano, y que ha sido un obstáculo para el desarrollo y la madurez cívica de la sociedad, también existe en la UNAM y especialmente en el CCH.
    Como lo han descrito varios estudios, especialmente los de Alan Knight, el historiador británico especializado en México, y Frank Tannenbaum, el analista norteamericano que propuso el desarrollo del campo como motor para impulsar el crecimiento del país, los efectos nefastos del caciquismo ocurren en regiones enteras y, aparte de impedir su crecimiento, generan una situación inestable y perniciosa, pues la influencia y dominio excesivos de los caciques en la vida política y social de la comunidad impiden el mejoramiento y fortalecimiento de las instituciones, al hacer depender decisiones esenciales y vitales de la voluntad de una sola persona.
    El hecho tragicómico de que haya alrededor de veinte candidatos para dirigir un plantel del CCH, Vallejo, y la pretensión por imponer a sus allegados o controlar el nombramiento de puestos clave aquí y en la dirección general por parte de ciertas personas, son un testimonio crudo de este caciquismo. Pero vayamos por partes.
    Parafrasearé sobre todo a Alan Knight en el siguiente párrafo.
    El caciquismo es un mecanismo que sirve para mantener un sistema autoritario, al igual que el corporativismo y el clientelismo; de hecho los caciques son actores en los sistemas clientelistas y en esto “difieren de la clásica burocracia weberiana, gobernada por reglas universales e impersonales”. Knight explica que los caciques necesitan clientes caciques –caciquillos, mini-caciques− y en este sentido faccionalismo y caciquismo son inseparables; un cacique debe tener su propia facción, crea la división pues así manipula las facciones a su conveniencia. Las batallas por el poder son esencialmente faccionales, aunque el cacique más fuerte puede también mediar entre las facciones en momentos de crisis.
    Otros de sus rasgos son los siguientes:
    El nepotismo prospera en los sistemas caciquiles, aunque la sucesión hereditaria tiende a ser excepcional; si el “heredero” carece de las fuerzas y las mañas de su antecesor(a), seguramente fracasará en su intento de sucesión. ¿Les suena conocido? Además, el caciquismo es arbitrario y personalista. El cacique recompensa a sus amigos y castiga a sus enemigos, aunque su violencia tiende a ser de baja intensidad, porque son los responsables del orden y el mejor cacique es aquel que evita los titulares de prensa.
    Un cacique debe mirar hacia arriba y hacia abajo; arriba siempre habrá un cacique mayor (el presidente de la República, el rector) y abajo múltiples caciquillos a los cuales hay que controlar. Los caciques no necesariamente deben ocupar cargos oficiales para ejercer su poder. Sin embargo –dice Knight−, algunos caciques van y vienen por una secuencia de cargos con movimientos ascendentes, descendentes y laterales, sin por ello perder el poder. (Recuerdo que uno de nuestros caciques ocupaba la dirección del plantel Naucalpan durante mi época de estudiante, y desde entonces ha pasado por múltiples puestos sin que aún le venga la gana por retirarse.) De hecho, una de las artes del cacique es compilar un currículo de cargos secuenciales; esta pulsión los lleva a engordar el currículum más que hacer obra científica, humanística o literaria. Sin embargo, “el cacique de nivel bajo adopta una actitud más cínica y utilitaria con respecto a los cargos oficiales”, vale decir, siempre quiere “tener hueso”.
    Los caciques deben mirar hacia arriba pues tienen ciertas obligaciones con sus superiores: mantener todo en aparente calma, plegarse a las consignas en boga, ejecutar ciertas tareas; a cambio de esto obtienen protección política desde arriba, acceso a las prebendas, prestigio, y sobre todo la posibilidad de ascender o permanecer. Empero, el talón de Aquiles de los cacicazgos es la sucesión política. Conforme se va debilitando el viejo cacique –o se expulsa al cacique no tan viejo−, el resultado puede ser una veloz sustitución por uno nuevo, y aquí los caciques de nivel más bajo son los más vulnerables a las vicisitudes del poder superior. Esto es lo que estamos viviendo actualmente.
    Así podemos explicarnos esa “repentina vocación de servicio” que afloró por estos días en el plantel Vallejo y la presencia de los viejos caciques para acotar las decisiones del nuevo director general. Lo primero, como señalaba, es para dar lástima y risa: individuos que jamás se han preocupado por los problemas de la comunidad y del plantel, que carecen de ninguna competencia intelectual o académica, que no poseen ningún proyecto (hay quien ni siquiera programa de trabajo presentó), que incluso están plenamente identificados como personas que actúan para favorecer a familiares y a su grupo, que se lanzan sobre cualquier puesto, que sólo aparecen en los momentos de cambio…, tienen la desfachatez de solicitar firmas de apoyo. Y si sabemos que viven pagados por el Colegio, y que con recursos y empleados pagados por el Colegio, ponen su mesa a las puertas del Colegio, pues podemos inferir de ese comportamiento que lo que desean ahora es enriquecerse a costa del Colegio,  que les ha dado todo para su insaciabilidad. Si así actúan hoy, como “simples profesores”, ¿qué no harán si llegan a ocupar los puestos de dirección? 
    Por otra parte, en lugar de retirarse a cultivar su jardín, como quería Voltaire, los que toda su vida han medrado con el Colegio persisten y reclaman posiciones para “su gente”. ¿Dónde se puede ir con estas prácticas caciquiles que creíamos sólo existían en el campo abandonado, donde el analfabetismo era el estado natural de sus habitantes, o en zonas donde las condiciones precarias permiten la manipulación y el control clientelar de la población? ¿Podemos poner en los puestos clave a los más aptos, a los que tienen visión de la educación, a los especialistas en su tarea y a quienes conocen los problemas del Colegio y saben cómo resolverlos? No, desde luego. Porque gracias a las condiciones precarias en las que labora el grueso de la planta docente, y al uso clientelar con que se manejan los procesos de contratación, estabilidad y promoción de los profesores, el caciquismo es un hecho y un bicho que anida rozagante en el CCH. Y lo fortalecemos en la medida en que no somos capaces de denunciarlo y criticarlo.
    Alguien con muy mala leche me comentó alguna vez que en la UNAM vivíamos el cacicazgo de los González Casanova, por Pablo y Henrique, en realidad dos nombres ilustres que con su trabajo y obra han dado prestigio e impulsado labores esenciales de la Universidad. A su lado nada tienen que hacer los caciquillos que, incapaces de hacer obra, sólo medran con el Colegio e impiden su actualización e innovación. Por eso el encabezado de esta columna, que parafrasea el título Alabados sean nuestros señores, de Regis Debray, debería decir “Alabados sean nuestros caciques, pero ya retírense”.

EL MARTES A LAS 9:00:
Un pronunciamiento de invaluable importancia es el que se realizará el próximo martes 25 del presente, y esperamos ahora sí que la Sala José Vasconcelos, la más amplia, esté a la disposición de los profesores que siempre la solicitamos y nos responden invariablemente que ya está ocupada.

JORNADA JOSÉ REVUELTAS:
El próximo lunes daremos a conocer las actividades para conmemorar el primer centenario del nacimiento de José Revueltas en el plantel Vallejo. 

domingo, 9 de marzo de 2014

LA PRIMAVERA DEL CCH

HORAS AHORCADAS
NOÉ AGUDO (09/III/2014)

La primavera del CCH

Nuevos vientos soplan sobre nuestro maltratado Colegio. Todos hemos sido testigos y partícipes de hechos que así lo demuestran: vimos la actuación de un rector y una Junta de Gobierno congruentes con la alta responsabilidad que la UNAM les confiere; los profesores participamos con valor y decisión por un cambio positivo en la vida del Colegio; apoyamos a un colega de indiscutible trayectoria profesional y académica, y nuestras voces fueron atendidas; vimos el seco adiós a una dirección que hizo del control corporativo, de la corrupción y la simulación una forma de administrar; presenciamos un renacer del  espíritu original del Colegio, y la esperanza de que es posible conducirlo por caminos mejores; dimos certeza a la posibilidad de transformar una situación lamentable, y comprobamos que siempre habrá inteligencias y voluntades dispuestas a no dejarse avasallar, pese a lo grande y fuerte que parezca la maquinaria de control. En pocas palabras, estos vientos de cambio auguran una nueva primavera para el CCH.
    Y la llamamos así porque, al igual que en el mundo árabe, en Venezuela y Ucrania hoy día, las redes sociales han sido y son un factor fundamental en la lucha. Muy poco hubiéramos podido hacer sin la existencia del correo electrónico y las redes sociales. Su empleo nos mostró también la potencialidad que encierran y las múltiples actividades que son factibles de realizar con ellas. Porque hay que decirlo, reparar todo el daño que sufrió nuestra institución no será tarea fácil; es muy fácil dañar pero es mucho más difícil y  laborioso reparar. Esta tarea tomará algún tiempo y requerirá de un gran esfuerzo. Y en esto la dirección general y cada plantel del Colegio necesitarán de un vigoroso apoyo de sus profesores.
    ¿Qué hacer, por ejemplo, ante prácticas corruptas que se volvieron casi una norma de trabajo? Pongamos por ejemplo sólo uno: el caso de los diplomados y cursos. Personas incrustadas en el cuerpo directivo organizaban un diplomado, inscribían a sus “cuates”; estos acudían una que otra vez o de plano no asistían; los organizadores fijaban una sede para realizarlo, que luego cambiaban a su antojo; los contenidos anunciados en el diplomado nunca se desarrollaban, así que los profesores realmente interesados en actualizarse en los temas anunciados terminaban aprendiendo técnicas de respiración (por decir algo). Pero, como ya habían invertido tiempo y esfuerzo en el dichoso diplomado, algunos persistían heroicamente hasta concluirlo, pues requerían y requieren la constancia. Y aquí es donde viene la más ingrata sorpresa y decepción: quien nunca asistió o se presentó sólo unas cuantas veces, recibe su constancia porque es amigo(a) de los organizadores o forma parte del mismo grupo. Y al verdadero profesor, quien acudió puntualmente y realizó pacientemente todas las actividades, le regatean la calificación y la entrega misma de la constancia. E igual sucedía en los cursos. En lugar de proponer temas y aprendizajes que se requieren para la enseñanza o para superarnos intelectual y culturalmente, se los destinaba para inculcar políticas de la dirección general o, en todo caso, para repetir lugares comunes y generalidades carentes de sentido y contenido para nuestro trabajo.
    Y esto, como sabemos, repercute en el lugar que el profesor ocupa en la lista jerarquizada, y ésta en la asignación de grupos, y la asignación en la calidad de la enseñanza. ¿Qué puede enseñar un pillo sólo apto para conseguir constancias? ¿Qué preparación tendrá ese profesor o profesora que ocupa los primeros lugares en la lista si fue mediante sus amistades y no por su preparación como trepó hasta allí? ¿Qué interés habrá en los auténticos profesores para adquirir nuevos conocimientos, mejorar su desempeño y actualizarse ante este tipo de diplomados y cursos? ¿Dónde queda el respeto a la dignidad de los verdaderos docentes, y qué tipo de ambiente de trabajo se genera con dichas prácticas? ¿Qué tipo de directivos son estos que no sólo solapan sino propician la simulación?   
    Muchas veces sostuvimos aquí que nuestro propósito es devolver el Colegio a su comunidad, en el sentido de que deben ser los profesores principalmente quienes decidan aquellas acciones que modifiquen y afecten su vida académica, y deben ser ellos y los alumnos los principales beneficiarios de unas condiciones armónicas, eficaces y dignas de trabajo y estudio que en conjunto debemos crear. Bien, pues hoy es el momento de hacerlo.
    ¿Y cómo hacerlo? Proponiendo ideas, elaborando proyectos, comunicando experiencias; en síntesis, compartiendo  la responsabilidad de hacer eficaz la vida académica del Colegio y restablecer la legislación universitaria en todos los procesos de su funcionamiento. A diferencia de los grupos de rapiña, que se preparan sólo para repartirse los puestos y ven al Colegio como un botín, nosotros lo vemos como una alta responsabilidad. A diferencia de quienes con descaro y desvergüenza pasan de apoyar a un grupo y luego a otro, nosotros estamos y estaremos siempre con los auténticos profesores que han aportado sus mejores esfuerzos por dignificar el trabajo docente, por hacerlo eficaz y porque los alumnos reciban una enseñanza acorde con un bachillerato de la UNAM, la mejor universidad del mundo de habla hispana, donde fue un mérito y una alta satisfacción haber quedado inscritos. A diferencia de quienes sólo desean conservar sus prebendas y beneficios, y ya se acomodan para granjearse la aquiescencia del nuevo director, trepando incluso sobre las ruinas que dejó la anterior administración de la cual fueron parte, la participación de los verdaderos profesores debe darse en un plano propositivo y de trabajo.
    Por eso, y sabedores de que en breve se emitirá la convocatoria para iniciar el proceso de auscultación para director del plantel Vallejo, más que pensar en la persona que debemos proponer para ese puesto, hemos iniciado la elaboración de un programa de trabajo con el cual podremos apoyar las tareas de la dirección general y proponer una manera diferente de hacer las cosas: recuperar la dignidad del trabajo docente, reconocer los méritos de los verdaderos profesores, pugnar por mejores condiciones de trabajo, utilizar plena y racionalmente los recursos de la institución, restablecer la legislación universitaria en todos aquellos procesos que den certeza y seguridad para una convivencia respetuosa y armónica, rescatar los órganos de representación colegiada, otorgándoles libertad y transparencia, poner fin al obsequio de plazas, devolver a los profesores las plazas de carrera que hoy son empleadas para cargos administrativos, fortalecer las academias y revisar a fondo los documentos de la normatividad institucional…
    Con un programa de trabajo así la pregunta no es quién quiere ser director, sino quién puede serlo. Desde luego, sólo alguien que no pertenezca a grupitos de intereses, que no considere la dirección del plantel como un botín, que no vea los puestos para familiares y amigos, que no se sirva de ineptos e incondicionales para dirigir porque, hay que repetirlo, no se trata de un negocio familiar sino de una escuela. Me gusta decirlo con las palabras de Nietzsche: “Los grandes acontecimientos avanzan silenciosos, como pisadas de paloma”. Como la primavera del CCH, que hoy vemos llegar.

PROGRAMA DE TRABAJO:
Quien desee conocer el programa de trabajo para la dirección del plantel Vallejo, elaborado por el maestro David Silva Tonche, puede solicitarlo a este correo. Se aceptan sugerencias, modificaciones o nuevas aportaciones.

HOMENAJE A JOSÉ REVUELTAS EN SU PRIMER CENTENARIO:
Varios profesores se han apuntado para realizar este homenaje y recordar la vida y obra de José Revueltas. Guillermina Saavedra propone una plática sobre los penales y crujías donde el escritor pasó gran parte de su vida y escribió algunas de sus obras fundamentales. José Alfredo Maqueda se apunta para desentrañar la presencia tutelar de la Coatlicue en una de sus novelas cortas, El apando. A Roberto Zárate le interesa el análisis de Los días terrenales, una novela que aparte de su perfección como obra literaria, llevó a la expulsión partidaria a su autor… Y se reciben más propuestas. La siguiente semana informaremos el programa completo así como las fechas en que se presentará.

PA’L TORVO MORBO:
Compradas ya las botellas y vituallas para la celebración, un reducido grupo del círculo íntimo abordó el coche y la acompañó a la entrevista. Salió desencajada, furiosa. “Esto ya valió madres”, exclamó. ¿Por qué?, le preguntaron con palabras y  miradas los acompañantes. “Me dijeron que cuántas plazas de carrera había obsequiado, entre otras cosas”, respondió. Y allí fue el principio del fin.



jueves, 6 de marzo de 2014

DE LA HOJA VOLANTE A LA HOJA DIGITAL

HORAS AHORCADAS
NOÉ AGUDO (04/marzo/2014)

De la hoja volante a la hoja digital

Sería una incoherencia mantener la imagen de la moneda en el aire ahora que conocemos quién es el nuevo director general del CCH. Pero no sólo porque ya sabemos quién es –el doctor Jesús Salinas Herrera−, sino porque su designación no fue un volado y éste es el hecho que quiero destacar. Me congratulo de constatar la actuación de una Junta de Gobierno perceptiva, sensible, que supo escuchar y atender las voces de los profesores que por iniciativa propia acudimos a plantear nuestras preocupaciones en torno a un Colegio que veíamos cómo se dirigía al desastre. La Junta atendió nuestras voces y supo transmitirlas al rector, lo cual propició que la designación de nuestro director fuera en esta ocasión meditada, cuidadosa, y se decidiera por un profesor cuyos méritos académicos e intelectuales están fuera de toda duda, además de su probidad y eficiencia.
    Un rasgo poco visto de la democracia, lo cual no disminuye su importancia, es su capacidad para que un organismo institucional, y la sociedad en su conjunto, puedan regenerarse por sí mismos si sus miembros o partes funcionan y actúan en el ámbito que les corresponde. Hace un año, cuando inicié la publicación de estas hojas digitales (“Al fulgor de las jacarandas en flor”), me preguntaba por qué en un espacio como la UNAM, y específicamente en el CCH donde el conocimiento, la información y la crítica deberían prevalecer e impedir la existencia de arribistas, de la simulación y la corrupción, por qué entonces parecía que estuviéramos en una comunidad controlada por caciques y líderes venales. Era y es porque no aprovechamos los espacios que nos permite la democracia y que hoy nos atrevimos a emplear, al menos uno. Supe que había ocurrido un gran cambio cuando, nombraran o no a un nuevo director, presencié la movilización de sencillos maestros que acudían a hablar ante los integrantes de la Junta de Gobierno y proponer sus ideas. La Junta cumplió su papel y allí están los resultados.
    Bien, pues la democracia no es sólo una forma de gobierno sino un estilo de vida. Debemos aprender a vivir en democracia. ¿Cómo? Ejerciendo nuestros derechos sin temor; utilizando los espacios que ésta nos permite para expresarnos; rescatar aquellos medios que han sido pervertidos o cooptados; reconocer las cualidades de nuestros colegas, pero no dudar en señalar sus errores cuando sea necesario; pensar siempre a partir de pruebas y evidencias, y no mediante dogmas o esquemas como “izquierda” o “derecha” que hoy significan lo mismo o casi nada; ejercer la crítica e infundir este espíritu crítico en nuestros alumnos; enseñarles a razonar, a argumentar, a informarse...

    Cuando inicié la publicación de estas notas un compañero bien intencionado me dijo que tendrían efecto si los publicara en un medio como El Universal o La Jornada. No, le respondí, Lutero inició su reforma religiosa con hojas volantes y sólo después alguien las reunió en libro. No es mi intención compararme con Lutero (después él y Calvino se volvieron tan dogmáticos como los representantes de la contrarreforma) sino simplemente hacer notar que mi propósito partió también de la misma certeza: del poder renovador de la palabra. Ese invento que nos permite llegar a la conciencia y modificar los pensamientos y comportamientos. Y para esto cualquier medio es útil. Hasta una hoja volante, o digital.

domingo, 2 de marzo de 2014

MONEDA AL AIRE

HORAS AHORCADAS
NOÉ AGUDO (02/marzo/2014)


Moneda al aire
Hay quienes hacen acto de presencia un día;
estos son los que buscan chamba y se acomodan con cualquiera.
Hay quienes participan hasta que su candidato es descartado;
estos quieren la chamba y el poder.
Hay quienes a pesar de la derrota siguen luchando;
estos tienen un ideal.
Y estos son los imprescindibles.
A la manera de Bertolt Brecht

Mañana lunes sabremos quién es el nuevo director general del Colegio si el rector decidió intervenir para contener su desastre, o si prefirió la continuidad de la presente administración que lo llevará sin duda hasta su total desaparición. Hemos sido testigos de múltiples acciones por parte de la comunidad del CCH para alertar, denunciar e incluso tratar de impedir este hundimiento. Nunca como ahora grupos de profesores −motivados por sí mismos y solicitando días económicos o incluso asumiendo sus faltas− concertaron sus entrevistas con los miembros de la Junta de Gobierno para denunciar el nepotismo, la corrupción, la incompetencia intelectual y el desdén por la legislación universitaria que se han apoderado de la dirección del Colegio.
    También presenciamos el uso impúdico que se hace de sus recursos para la autopromoción; las presiones, amenazas y extorsión a quienes realizan una comisión o, peor aún, deben su trabajo a la directora (por haber sido contratados sin los requisitos indispensables, no porque el Colegio sea de ella), para acudir dócilmente a expresar “su deseo” de que continuara. Aquí también se incluye a los que disfrutan alguna prebenda (plazas de carrera, empleo a familiares, etc.) o detentan un cargo… En fin, prácticas que despiden un hedor miasmático. Guardando las distancias, entre quienes acudieron presionados a expresarse ante los integrantes de la Junta, y los que asistieron a la marcha por la libertad y no extradición del “Chapo”, no veo mayor diferencia. Salvo que a estos últimos les pagaron quinientos pesos y a los primeros sólo les justificaron la falta y, por supuesto, la promesa de que conservarán sus canonjías y empleos. Pero, me estoy adelantando, la moneda aún sigue en el aire y en unas horas sabremos con certeza de qué lado cayó.
    También fuimos testigos de hechos deleznables y contrarios a la vida universitaria como las amenazas, el espionaje y la reprensión a quienes decidieron actuar guiados por su propia conciencia. Como la velada amenaza telefónica y el chantaje a alguna profesora que valientemente acudió a una reunión cuyo propósito era analizar los proyectos de los candidatos a la dirección general y qué hacer para apoyar al más idóneo. Como el indiscreto espionaje del que fuimos objeto los profesores cada vez que organizábamos una reunión o asamblea. Peor aún: también fuimos testigos de la sumisión bovina de otros docentes quienes, acostumbrados a obedecer y aun reconociendo que las cosas están mal, nos decían: “Pero, ¿qué se puede hacer? Así funciona esto”. Desde luego, es más fácil acomodarse a una situación que tratar de cambiarla, pero esto es lo que nos diferencia de los demás seres vivos. Además, ¿qué enseñarán a sus alumnos este tipo de profesores?
    Por lo pronto, es buen momento para preguntarnos qué hacer en caso de que continúe la actual administración en cualesquiera de las dos modalidades en que hoy se presenta, es decir, con los licenciados Muñoz Corona o García Palacios. En el caso del doctor Jesús Salinas la respuesta es obvia: si él es designado debemos apoyarlo porque es el candidato que mejor representa las aspiraciones de la comunidad del Colegio, sobre todo en el afán de dignificarlo, rescatar sus principios y modelo, y ponerlo en condiciones para avanzar. La posibilidad de armonizar su comunidad, resarcir los daños académicos y recuperar el apego y respeto a la legislación universitaria, son cuestiones que los miembros de la Junta de Gobierno y el rector no deberían desdeñar. Pero en fin. Si es García Palacios o la actual directora, deberán comprender que ya no podrán actuar con impunidad. La nutrida participación de los verdaderos profesores ante la esperanza de un cambio, como señalábamos más arriba, así lo muestra. Ignorarlos, señalarlos o incluso perseguirlos pueden ser acciones altamente explosivas que, sumadas al descontento que han generado el subprograma de retiro y los criterios con que se pretende renovar la planta magisterial, hacen una letal bomba de tiempo sobre la cual se sentarán.
    Aparte, está el compromiso de los candidatos que fueron excluidos de integrar la terna para formar un frente que se oponga a las acciones que continúen perjudicando la vida del Colegio. El deterioro del CCH ha sido tan evidente en los últimos años, que esta fue la principal razón por la cual varios profesores decidieron participar. Profesores conocedores de la vida, características y circunstancias del Colegio. Profesores fundadores, con posgrados y todos ellos con una reconocida trayectoria académica, sindical, de lucha e incluso de desempeño administrativo en la vida del Colegio. Profesores que han visto la debacle hacia la cual nos dirigimos de no hacer algo, y que por eso han decidido actuar unidos en un frente. Esto representa un gran aliciente, porque la indiferencia y la apatía han sido los principales ingredientes para que la corrupción, la mediocridad y la incompetencia se apoderen de la vida del Colegio. Es tiempo de recuperarlo. La movilización y participación de los profesores ha comenzado. Y la moneda está en el aire.

ASAMBLEA EL MARTES:
Justamente para analizar la designación del director general un grupo de profesores convoca a una asamblea el martes 4 de marzo. El tema: “El futuro del CCH y el CCH del futuro”. El lugar: Sala José Vasconcelos.  La hora: 13:00 horas. La sede: plantel Vallejo.

INVITACIÓN:
Este año se cumple el primer centenario del nacimiento de José Revueltas, un escritor y militante heterodoxo que siempre será una inspiración y ejemplo para el pensamiento libre, antidogmático y comprometido con las mejores causas sociales. Ante el oportunismo y desdibujamiento de la llamada “izquierda”, nada más necesario como la lectura y el conocimiento de la obra y vida de José Revueltas. Realicemos una jornada en torno a estos tópicos, y revisitemos obras tan esenciales de su pensamiento y estilo como Los días terrenales y Los errores, o volvamos a disfrutar la sórdida belleza que encierran novelas como Los muros de agua, El luto humano y El apando. ¿Quién dice “yo le entro”?
    

  Jamás adoctrinar Adoctrinar: instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o cre...