HORAS AHORCADAS
NOÉ
AGUDO (09/III/2014)
La
primavera del CCH
Nuevos vientos soplan sobre nuestro maltratado Colegio. Todos
hemos sido testigos y partícipes de hechos que así lo demuestran: vimos la
actuación de un rector y una Junta de Gobierno congruentes con la alta
responsabilidad que la UNAM les confiere; los profesores participamos con valor
y decisión por un cambio positivo en la vida del Colegio; apoyamos a un colega
de indiscutible trayectoria profesional y académica, y nuestras voces fueron
atendidas; vimos el seco adiós a una dirección que hizo del control corporativo,
de la corrupción y la simulación una forma de administrar; presenciamos un
renacer del espíritu original del
Colegio, y la esperanza de que es posible conducirlo por caminos mejores; dimos
certeza a la posibilidad de transformar una situación lamentable, y comprobamos
que siempre habrá inteligencias y voluntades dispuestas a no dejarse avasallar,
pese a lo grande y fuerte que parezca la maquinaria de control. En pocas palabras,
estos vientos de cambio auguran una nueva primavera para el CCH.
Y la llamamos así porque, al igual que en el
mundo árabe, en Venezuela y Ucrania hoy día, las redes sociales han sido y son
un factor fundamental en la lucha. Muy poco hubiéramos podido hacer sin la
existencia del correo electrónico y las redes sociales. Su empleo nos mostró también
la potencialidad que encierran y las múltiples actividades que son factibles de
realizar con ellas. Porque hay que decirlo, reparar todo el daño que sufrió
nuestra institución no será tarea fácil; es muy fácil dañar pero es mucho más
difícil y laborioso reparar. Esta tarea
tomará algún tiempo y requerirá de un gran esfuerzo. Y en esto la dirección
general y cada plantel del Colegio necesitarán de un vigoroso apoyo de sus
profesores.
¿Qué hacer, por
ejemplo, ante prácticas corruptas que se volvieron casi una norma de trabajo?
Pongamos por ejemplo sólo uno: el caso de los diplomados y cursos. Personas
incrustadas en el cuerpo directivo organizaban un diplomado, inscribían a sus
“cuates”; estos acudían una que otra vez o de plano no asistían; los
organizadores fijaban una sede para realizarlo, que luego cambiaban a su
antojo; los contenidos anunciados en el diplomado nunca se desarrollaban, así
que los profesores realmente interesados en actualizarse en los temas
anunciados terminaban aprendiendo técnicas de respiración (por decir algo). Pero,
como ya habían invertido tiempo y esfuerzo en el dichoso diplomado, algunos
persistían heroicamente hasta concluirlo, pues requerían y requieren la
constancia. Y aquí es donde viene la más ingrata sorpresa y decepción: quien
nunca asistió o se presentó sólo unas cuantas veces, recibe su constancia
porque es amigo(a) de los organizadores o forma parte del mismo grupo. Y al
verdadero profesor, quien acudió puntualmente y realizó pacientemente todas las
actividades, le regatean la calificación y la entrega misma de la constancia. E
igual sucedía en los cursos. En lugar de proponer temas y aprendizajes que se
requieren para la enseñanza o para superarnos intelectual y culturalmente, se
los destinaba para inculcar políticas de la dirección general o, en todo caso,
para repetir lugares comunes y generalidades carentes de sentido y contenido
para nuestro trabajo.
Y esto, como
sabemos, repercute en el lugar que el profesor ocupa en la lista jerarquizada,
y ésta en la asignación de grupos, y la asignación en la calidad de la
enseñanza. ¿Qué puede enseñar un pillo sólo apto para conseguir constancias? ¿Qué
preparación tendrá ese profesor o profesora que ocupa los primeros lugares en
la lista si fue mediante sus amistades y no por su preparación como trepó hasta
allí? ¿Qué interés habrá en los auténticos profesores para adquirir nuevos
conocimientos, mejorar su desempeño y actualizarse ante este tipo de diplomados
y cursos? ¿Dónde queda el respeto a la dignidad de los verdaderos docentes, y
qué tipo de ambiente de trabajo se genera con dichas prácticas? ¿Qué tipo de
directivos son estos que no sólo solapan sino propician la simulación?
Muchas veces
sostuvimos aquí que nuestro propósito es devolver el Colegio a su comunidad, en
el sentido de que deben ser los profesores principalmente quienes decidan
aquellas acciones que modifiquen y afecten su vida académica, y deben ser ellos
y los alumnos los principales beneficiarios de unas condiciones armónicas,
eficaces y dignas de trabajo y estudio que en conjunto debemos crear. Bien,
pues hoy es el momento de hacerlo.
¿Y cómo hacerlo?
Proponiendo ideas, elaborando proyectos, comunicando experiencias; en síntesis,
compartiendo la responsabilidad de hacer
eficaz la vida académica del Colegio y restablecer la legislación universitaria
en todos los procesos de su funcionamiento. A diferencia de los grupos de
rapiña, que se preparan sólo para repartirse los puestos y ven al Colegio como
un botín, nosotros lo vemos como una alta responsabilidad. A diferencia de
quienes con descaro y desvergüenza pasan de apoyar a un grupo y luego a otro,
nosotros estamos y estaremos siempre con los auténticos profesores que han
aportado sus mejores esfuerzos por dignificar el trabajo docente, por hacerlo
eficaz y porque los alumnos reciban una enseñanza acorde con un bachillerato de
la UNAM, la mejor universidad del mundo de habla hispana, donde fue un mérito y
una alta satisfacción haber quedado inscritos. A diferencia de quienes sólo desean
conservar sus prebendas y beneficios, y ya se acomodan para granjearse la
aquiescencia del nuevo director, trepando incluso sobre las ruinas que dejó la
anterior administración de la cual fueron parte, la participación de los
verdaderos profesores debe darse en un plano propositivo y de trabajo.
Por eso, y
sabedores de que en breve se emitirá la convocatoria para iniciar el proceso de
auscultación para director del plantel Vallejo, más que pensar en la persona
que debemos proponer para ese puesto, hemos iniciado la elaboración de un
programa de trabajo con el cual podremos apoyar las tareas de la dirección
general y proponer una manera diferente de hacer las cosas: recuperar la
dignidad del trabajo docente, reconocer los méritos de los verdaderos
profesores, pugnar por mejores condiciones de trabajo, utilizar plena y
racionalmente los recursos de la institución, restablecer la legislación
universitaria en todos aquellos procesos que den certeza y seguridad para una
convivencia respetuosa y armónica, rescatar los órganos de representación
colegiada, otorgándoles libertad y transparencia, poner fin al obsequio de
plazas, devolver a los profesores las plazas de carrera que hoy son empleadas
para cargos administrativos, fortalecer las academias y revisar a fondo los
documentos de la normatividad institucional…
Con un programa de
trabajo así la pregunta no es quién quiere ser director, sino quién puede serlo.
Desde luego, sólo alguien que no pertenezca a grupitos de intereses, que no
considere la dirección del plantel como un botín, que no vea los puestos para familiares
y amigos, que no se sirva de ineptos e incondicionales para dirigir porque, hay
que repetirlo, no se trata de un negocio familiar sino de una escuela. Me gusta
decirlo con las palabras de Nietzsche: “Los grandes acontecimientos avanzan
silenciosos, como pisadas de paloma”. Como la primavera del CCH, que hoy vemos
llegar.
PROGRAMA DE TRABAJO:
Quien desee conocer el
programa de trabajo para la dirección del plantel Vallejo, elaborado por el
maestro David Silva Tonche, puede solicitarlo a este correo. Se aceptan
sugerencias, modificaciones o nuevas aportaciones.
HOMENAJE A JOSÉ REVUELTAS
EN SU PRIMER CENTENARIO:
Varios profesores se han
apuntado para realizar este homenaje y recordar la vida y obra de José
Revueltas. Guillermina Saavedra propone una plática sobre los penales y crujías
donde el escritor pasó gran parte de su vida y escribió algunas de sus obras
fundamentales. José Alfredo Maqueda se apunta para desentrañar la presencia
tutelar de la Coatlicue en una de sus novelas cortas, El apando. A Roberto Zárate le interesa el análisis de Los días terrenales, una novela que
aparte de su perfección como obra literaria, llevó a la expulsión partidaria a
su autor… Y se reciben más propuestas. La siguiente semana informaremos el
programa completo así como las fechas en que se presentará.
PA’L TORVO MORBO:
Compradas ya las botellas
y vituallas para la celebración, un reducido grupo del círculo íntimo abordó el
coche y la acompañó a la entrevista. Salió desencajada, furiosa. “Esto ya valió
madres”, exclamó. ¿Por qué?, le preguntaron con palabras y miradas los acompañantes. “Me dijeron que
cuántas plazas de carrera había obsequiado, entre otras cosas”, respondió. Y
allí fue el principio del fin.
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