domingo, 30 de marzo de 2014

VALLEJO EN VILO

HORAS AHORCADAS
NOÉ AGUDO (31/marzo/2014)

Vallejo en vilo

Esta semana sabremos quién será el nuevo director o directora del plantel Sur, y seguramente la siguiente nos enteraremos de quién será el de Vallejo. Dos decisiones de vital importancia para el Colegio en su conjunto, porque indicarán la voluntad por iniciar una auténtica renovación, o la aceptación por continuar siendo rehenes de los grupos de intereses y la resignada connivencia y convivencia con los mismos. Todos esperamos con interés esta decisión, unos por preservar sus canonjías, otros porque de ella depende que las consigan, y algunos cuantos porque deseamos recuperar el Colegio para toda la comunidad, además del prestigio y la calidad que alguna vez tuvo. Y confiamos y apoyamos al director general en esta tarea.
    Vallejo es de singular importancia no sólo porque aquí inició la expresión abierta contra las prácticas nepotistas, corruptas y de franca incompetencia del cuerpo directivo, sino porque una egresada del mismo las llevó a sus niveles más descarnados, lo cual nos hizo preguntarnos si ésta es la educación o  el tipo de egresados que el Colegio estaba formando, es decir, personas adiestradas para mentir, simular y adoptar las peores costumbres del viejo sistema priista: una política clientelar, corporativista, patrimonialista, etc. Y ante la triste comprobación, decidimos que había que transformar esta situación.
    No olvidamos ni desdeñamos las luchas que otros profesores emprendieron en sus respectivos planteles, de los cuales Naucalpan y el Sur fueron los más trascendentes, pero Vallejo ha sido sin duda el que con más firmeza ha propuesto que no son solamente las personas las que deben cambiar, sino también las reglas, el funcionamiento de las instancias representativas de la comunidad y, en síntesis, volver a la aplicación rigurosa de la normatividad universitaria. Muchos otros profesores de diferentes planteles coincidieron en esta apreciación y fue así como hicimos llegar nuestras voces a la Junta de Gobierno y pudo darse el relevo.
    Y esto es así porque comprendemos que el uso arbitrario del poder forma parte indisoluble de la condición humana. Para combatir la corrupción y la incompetencia no basta con tener personas honestas y capaces en los puestos directivos, es necesario crear instancias de vigilancia y control, una labor que hoy no cumplen  ni el Consejo Técnico, ni los consejos internos ni académicos, cuya función es puramente formal, porque obedecen dócilmente a los directores, ya que son ellos quienes los presiden y además los integran. ¿Qué nos queda por hacer entonces? Continuar practicando algo que en un espacio como la UNAM no sólo es una libertad esencial sino una obligación insoslayable de los universitarios: el ejercicio de la crítica y la denuncia. En esta tarea coincidimos un grupo de profesores del plantel Vallejo. Hay que subrayarlo: fue la lucha contra la corrupción la que nos hizo coincidir y no la búsqueda de posiciones ni puestos. Por eso la crítica, la denuncia y el cuestionamiento de vicios y corrupción continuarán; porque consideramos que es una forma de actuar realmente como universitarios; porque creemos que así enseñamos con el ejemplo y porque pensamos que esto nos diferencia de aquellos que sólo persiguen mantener sus prebendas o buscan beneficiar a familiares y amigos con los recursos del Colegio.
    Al saber que el director general compartía esta apreciación decidimos apoyarlo proponiendo un candidato a la dirección del plantel Vallejo. En realidad fueron dos: los maestros David Silva Tonche y Raúl Muñoz Morales; el primero, reconocido por su infatigable labor de denuncia y crítica a los vicios ya señalados, decidió retirar su candidatura ante las evidencias de una designación que sigue los mismos procedimientos de antaño y ya determinó quién será el nuevo director; sin embargo, la declinación de su candidatura no significa que él se retire; su lucha contra la corrupción no acaba, continuará como hasta hoy lo ha hecho y en esta tarea no está solo pues cuenta con todo nuestro apoyo. El resto de los profesores decidimos proseguir porque queremos expresar nuestro rechazo a dichos procedimientos, y porque queremos demostrar que puede haber candidatos ajenos a grupos de intereses, con una alta formación profesional, con una excelente trayectoria académica y sobre todo dispuestos a sanear el funcionamiento del plantel Vallejo y a recuperar la calidad de la enseñanza que en él se imparte. Es decir, porque queremos demostrar que existe una forma diferente de hacer las cosas.
    Por eso mantenemos la candidatura del doctor Raúl Muñoz Morales, un profesor víctima de la reprobada administración anterior, que de la más alta categoría lo rebajó al nivel cero sin más argumentos que una sucia serie de triquiñuelas y mentiras. Una canallada que lo ha hecho valorar y comprender la importancia de la normatividad universitaria en todas aquellas acciones que afectan la vida de profesores, trabajadores y alumnos. Una sucia acción que le ha hecho ver la necesidad de la solidaridad entre los profesores, pues ni sindicatos ni instancias huecas como la Defensoría de los Derechos Universitarios acuden en su defensa cuando se los requiere; pero sobre todo que le hizo notar la urgencia por recuperar la dignidad de los profesores, sobre todo la de los de menor categoría, pues si eso son capaces de hacerle a un profesor de carrera, con una sólida formación como economista y abogado, ¿qué no harán contra uno de asignatura? 
    Conviene recordar que ante este agravio el doctor Muñoz Morales sigue un juicio no contra la Universidad, sino contra unos bribones que, tratando de escudarse tras el nombre de nuestra Máxima Casa de Estudios, justifican sus tropelías con expresiones farisaicas como “Tiene demandada a la Universidad”, “Inició un juicio contra la UNAM”, etc. Hasta un mal estudiante de bachillerato sabe que éste es un recurso retórico y falaz en el que se emplea un tropo llamado sinécdoque.
    Para concluir, quien sea el director del plantel poco podrá hacer si no cuenta con la colaboración de la comunidad para recuperar su convivencia armónica, para elevar el egreso y la calidad de la enseñanza, para procurar mejores oportunidades de trabajo a los profesores de asignatura, y para hacer funcionar espacios hoy desaprovechados debido a la fosilización de quienes los administran.
    Para ello hay necesidad, entre otros muchos puntos, de impulsar el funcionamiento de las academias, recuperar su autonomía y devolverlas al servicio de los profesores, ya que hoy permanecen aletargadas por los grupos que las pusieron a la disposición de las autoridades o las transformaron en escalones para trepar. Hay que plantear una agenda con actividades culturales, académicas e intelectuales que recuperen y eleven el nivel de participación de profesores y alumnos. Hay que reanimar la participación de los profesores jóvenes o nuevos, que viven en una sumisión medrosa, pues ingresaron con la advertencia de que para tener grupos o un buen horario, no hay que criticar nada ni mucho menos juntarse con esos locos o rebeldes como el que firma esta columna. De verdad, tengo una colección de advertencias a profesores jóvenes en contra de mi persona. Pero guardo también palabras de aliento, como la de esa joven profesora que el pasado miércoles, cuando entregaba una carta en la dirección general y escuchó mi nombre, de inmediato me dio la mano para saludarme y exclamó: “¡Qué emoción, yo lo conozco, leo sus artículos!” A ella dedico esta columna.

HOMENAJE A JOSÉ REVUELTAS
Ahora sí, aquí están las fechas, horarios, responsables y temas para celebrar el primer centenario del nacimiento del autor de Los muros de agua. Martes 8 de abril, 11:00 horas: “Literatura y política en la obra de José Revueltas. Un proletariado sin cabeza”, profesor Ramón Cortés Coronel; “Una inspiración nacida en cárceles y crujías”, profesora Guillermina Saavedra Palma; “¿Qué representan Los días terrenales en la obra de Revueltas?”, profesor Roberto Zárate Córdova. Miércoles 9 de abril, 11:00: “Presencia de la Coatlicue en la novela El apando”, profesor José Alfredo Hernández Maqueda; “Cómo bautizamos la Sala José Revueltas. Cómo era el CCH y cómo éramos en los 70”, profesor Noé Agudo.

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Jamás adoctrinar Adoctrinar: instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o cre...