domingo, 22 de octubre de 2017

LA PUTLEQUITA

LA PUTLEQUITA

Si hay alguna pieza popular que, para mi gusto, se eleva a música sagrada esa es “La Putlequita”, interpretada por la Banda Mixe de don Joel Wilfrido Flores. Es una chilena y no sé quién sea su autor, pero es indudable que la compuso no alguien de la costa sino un habitante de la montaña, alguien que conocía el poder mágico de la música para conjurar la soledad, el silencio y el aislamiento de siglos, y convocar por unas horas  a la alegría  a esas almas marchitas de la sierra. Lo digo así porque recuerdo el luminoso círculo de luz que producían las lámparas de gasolina, el olor del mezcal y los cigarros “Alas” bajo la enramada. Los danzantes ꟷdelicados y frágiles en sus calzones, blusas y faldas de algodón, el sollate a la cintura las mujeres y el ceñidor los varones y un sombrero de fieltro negro que se decía era pelo comprimido de burroꟷ graves y elegantes cuando aún la bebida no hacía su efecto. Después el grito, el rasgar del silencio, una algarabía que se opacaba pasos adelante, donde las tinieblas los devolvían a su orfandad y pequeñez. El dulce sonido de las flautas y clarinetes parecía suspenderlos en el aire, pero pronto eran depositados nuevamente sobre la tierra, cuando irrumpía el fragor de timbales y tambora, y se movían entonces incesantes, fantasmales, elegantes cual demonios que realizaran un ritual bajo la noche. Y era como si un río crecido avanzara corriente abajo, o una montaña se derrumbara con sus piedras, tierra y peñas. Daría la vida por revivir la visión de uno de esos bailes, pero las veces que he tratado de presenciarlo no son ni por asomo lo mismo. Nadie viste así, esa música ya no se pone y ni siquiera en los cerros más alejados es posible disfrutar el silencio nocturno. Mi chamana me anima a usar el “Cinconegrito”, poderoso alucinógeno capaz de recrear imágenes muy viejas que uno guarda en la parte reptílica del cerebro. ¿Estarán allí? Dejo aquí “La Putlequita” para los paisanos de Sierra Sur que se hallan en Los Ángeles, Nueva York, las Carolinas o cualquier parte de los EUA, y preguntar si se atreverían a viajar con el “Cinconegrito”.   https://www.youtube.com/watch?v=EpMQC3H3bhA

¿QUIÉN CONVIENE A MÉXICO COMO PRESIDENTE?



QUIÉN CONVIENE A MÉXICO COMO PRESIDENTE

No soy hombre de partido. Este encabezado hace a un lado también mis simpatías y diferencias por alguien, para así poder evaluar de la manera más equilibrada posible quién conviene al país como próximo presidente de la República.
            A menos que Enrique Peña Nieto guarde una sorpresa mayúscula, el candidato del PRI será José Antonio Meade. Es el que mayores méritos tiene sobre los demás aspirantes, tanto dentro como fuera de ese partido: un eficiente funcionario que ha servido en cinco secretarías distintas para dos gobiernos de diferente signo ideológico, sin mácula, bien visto por la comunidad financiera internacional, por el sector empresarial mexicano y extranjero, el único capaz de atraer el voto de panistas y priistas, y no pocos de Morena y el PRD, pero sobre todo el voto de la gran mayoría de indecisos que son los que definen la elección.
Su único déficit es el partido que lo propone (PRI), pero harán valer su no militancia, aunque últimamente ha debido reconocer su simpatía por ese partido y su legado, así como su voto por Enrique Peña Nieto en 2012. Un poco para convencer a los duros dentro del PRI, que no lo aceptan del todo, y otro poco debido a la exposición a que los precandidatos se someten durante esta etapa. Pero nada que ver con un Gamboa Patrón, un Eruviel Ávila o un Manlio Fabio Beltrones, que representan los más rancios vicios de ese instituto.
  Mérito adicional de José Antonio Meade es que pocos como él comprende los alcances de las reformas estructurales, y sin duda bajo su gobierno no sólo permanecerán, sino que se profundizarán, lo cual permitirá mantener la estabilidad macroeconómica, avanzar en cuestiones clave hoy disfuncionales como la impartición de justicia, la seguridad, la recuperación de la confianza ciudadana y en general el avance hacia un auténtico Estado de derecho.
Por parte del Frente Ciudadano por México aún no hay candidato. Tal vez esperan la decisión del PRI pero, quienquiera que sea, su irrupción ha elevado las exigencias para los demás candidatos. Precisamente por eso el PRI debe jugar la carta de José Antonio Meade, de otra forma sería Aurelio Nuño u Osorio Chong, candidatos para circunstancias menos competitivas. Sé que los del Frente realizan discretísimas reuniones para convencer a la persona que podría enfrentar los atributos de Meade, pero no pueden tardar más. Si no logran convencerla, quien entrará al quite es Ricardo Anaya. Por eso priistas, López Obrador y los mismos panistas inconformes deturpan a Ricardo Anaya; tratan de nulificar al Frente a través de su persona, sin importarles actuar ocasionalmente como aliados de Margarita Zavala, los “senadores rebeldes” y el mismo Calderón. Saben que ni Margarita ni Rafael Moreno Valle ni ningún otro panista tiene posibilidades reales de competir, pero los “inflan” con tal de hacer fracasar el Frente.
¿Por qué les preocupa, incluso más que López Obrador, a quien suelen usar como “punching-bag”? Lo realmente preocupante del Frente son sus propuestas, su agenda de gobierno, que propone medidas para sanear la vida política del país, y es lo que hará sumamente atractivo a su candidato, quienquiera que sea, y lo hace una opción incómoda para la clase política. Saben, además, que las fuerzas que libera un cambio de esta naturaleza son impredecibles. Así como Salinas de Gortari, en su momento, no previó las consecuencias que traería abrir el país a la competencia e inscribirlo como miembro de organismos económicos internacionales (OMC, TLC, OCDE, etc.), su afán modernizador en la economía trajo consecuencias políticas no previstas: reclamo de los derechos humanos, presencia de medios informativos independientes del gobierno, lucha inter-partidaria, pugnas por establecer una auténtica separación de poderes, disminución del poder presidencial y una exposición permanente al escrutinio de la opinión pública nacional e internacional. Así, las propuestas del Frente pueden traer consecuencias indeseables y todo lo imprevisto causa temor.
Los arquitectos del Frente saben que ésta es su mejor carta y no la dejarán de aprovechar. Es su mayor atractivo ante una ciudadanía que acudirá a las urnas marcada por el hartazgo y ante alguien tan competitivo como Meade. Aprovecharán la identificación que la sociedad ha hecho del PRI como sinónimo de corrupción e impunidad y extenderán esta identificación a su candidato. Por si fuera poco, y en caso de que Ricardo Anaya deba entrar al ruedo y logre deshacerse de los señalamientos de corrupción (reales o inventados), sus atributos no son menores: trayectoria política meteórica, juventud, agilidad verbal para el debate (Meade la tendrá difícil en este aspecto y no se diga López Obrador, con su lentitud verbal y a veces tartamudeo) y un carisma traducido siempre como inteligencia.
El único candidato seguro, Andrés Manuel López Obrador, tiene una  base dura que cree ciegamente en sus propuestas y lo identifica como la única opción real de cambio. De alrededor de 14 millones de seguidores que tenía en el 2012, este número se ha reducido en apenas seis o siete y no ha podido renovar sus propuestas ni su lenguaje para recuperar o atraer nuevos simpatizantes. Parece que al fin ha comprendido la existencia de una política económica globalizada, pero cuando acudió a tratar de convencer a los representantes financieros internacionales los dejó con más dudas. Por otra parte, insiste en propuestas absurdas como cancelar las reformas estructurales y se empeña en prometer acciones como terminar con la corrupción y elevar el nivel de vida de la población mediante políticas asistenciales, volviendo a un gobierno estatizador y rodeándose de individuos señaladamente corruptos.
López Obrador y sus asesores no perciben que la sociedad ha cambiado, está más informada y se comunica más fácilmente. AMLO y sus asesores identifican y aprovechan el hartazgo ciudadano, pero el remedio que recetan es un “producto milagro” y puede ser tóxico: nunca volver al pasado ha sido una solución y esto la ciudadanía lo sabe. De ahí que hablar de una mafia, de acuerdos secretos, de complots y soluciones milagrosas suene cada vez más demagógico. Esto es lo que aún no alcanzan a percibir.
De los supuestos “independientes”, ¿qué se puede decir? Son una lamentable exhibición de egos. Saben que ninguno tiene posibilidades reales y carecen de programas e ideas, pero se empeñan en confundir, pulverizar el voto en caso de salvar los requisitos y lograr ser candidatos y finalmente en hacer el ridículo. En este sentido es creíble la percepción de que son azuzados desde el poder para desprestigiar esta opción para futuras elecciones, y echan a perder así una opción abierta por Jorge Castañeda para hacer más competitivas las elecciones.
Pienso que el próximo año contaremos realmente con opciones diferentes para elegir y una auténtica competencia partidaria, en la que importarán más los programas que las personas. Si hablamos de las consecuencias socioeconómicas para la población, es José Antonio Meade quien mejor convendría para presidente. Garantizaría estabilidad, crecimiento e inversiones y con ello mayor generación de empleos; la única forma viable de elevar el nivel de vida de la población. Si pensamos en reducir la corrupción y la impunidad, y establecer un verdadero Estado de derecho, con el candidato del Frente esto se logrará más rápido.  A menos que como dicen los comentaristas, alguien sea capaz de hacer aparecer un Emmanuel Macron a la brevedad. El tiempo corre.


    

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