¿Sólo somos
nota roja?
NOÉ AGUDO
La semana que inicia es especialmente importante para el
Colegio de Ciencias y Humanidades. Los integrantes de la Junta de Gobierno de
la UNAM escucharán la opinión de algunos integrantes de la comunidad del
Colegio para saber a quién consideran el candidato idóneo para dirigirlo.
Con todo lo
insuficiente, ineficaz y parcial que resulta dicha consulta, es la única opción
que tenemos dentro de los cauces institucionales para hacer escuchar nuestra
voz. Por eso la atención y receptividad de los integrantes de la Junta de
Gobierno, del rector y del secretario general de la UNAM son de vital
importancia, y nuestra presencia, independiente de la organizada por la dirección
general, debe ser masiva.
En primer
lugar, quienes mayormente acudirán son los subordinados del director general.
Ellos asisten obligados para conservar el puesto, para mantener la comisión y muchos
porque han sido estimulados con la promesa de una promoción, de lograr su definitividad,
de ser nombrados secretarios o al menos para mantener las horas de trabajo del
hijo, del sobrino o de cualquier otro pariente.
En segundo lugar, el director general
cuenta con recursos y personal del Colegio que aprovecha para hacer reuniones,
disfrazadas de juntas de trabajo, en los cinco planteles y así movilizar a sus
promotores. (Tengo ante mí una invitación del día 7 de febrero, por ejemplo,
para acudir al Salón Marbella del Hotel Mandarín Cárton, donde se ofrece
transporte gratuito de “ida y vuelta” al sitio de reunión desde el plantel
Azcapotzalco, para que el eximio académico “dialogue con los asistentes”. Al
más puro estilo de esa tradicional práctica antidemocrática mexicana denominada
“acarreo”. Naturalmente, el transporte, la renta del salón, los bocadillos,
refrescos y café que se ofrecieron son por cuenta del CCH. Para algo se es el
director general y un “académico consolidado nacional e internacionalmente”.)
También el director tiene los medios
para presionar sutil o abiertamente a quienes no se pronuncien a su favor y
piensen hacerlo por otro candidato. Él incluye en la lista de aspirantes a uno
o dos candidatos, como es el caso ahora de los profesores Aguilar, con lo cual
su grupo se ve fortalecido porque asegura al menos dos lugares a su favor.
Finalmente, es poca la visión que los
integrantes de la Junta pueden lograr con escuchar a una minoría comparada con
los empleados de la dirección general y de quienes han sido movilizados con la
promesa de una dádiva. La versión que tengan de la administración de Jesús
Salinas será limitada y parcial. Por eso los profesores debemos hacer un
esfuerzo y acudir con los integrantes de la Junta de Gobierno, para que puedan
escuchar voces de auténticos académicos. Por eso se debe pensar en mecanismos
más eficaces de designación de director, si se desea salvar al Colegio y
rescatarlo de la postración donde hoy se halla. Dejarlo en manos de individuos
que lo emplean para su beneficio personal, que trastocan la normatividad y lo
llevan al desgobierno, es solo hundirlo más y condenarlo a su desaparición.
Violación en Vallejo
Ejemplo
reciente de este desgobierno es lo que ocurrió en la cafetería del plantel
Vallejo el lunes pasado y comprueba cómo allí cada uno hace lo que quiere.
Resulta insólito pensar que a las cinco de la tarde, en un espacio siempre
concurrido y repleto de estudiantes que acuden a comprar y comer sus alimentos, se
pueda cometer una violación. Pero así sucede cuando no existe la presencia de
ninguna autoridad ni mucho menos el plantel funciona como una verdadera
escuela. He dicho que Vallejo es hoy una tierra sin ley, donde cada uno hace lo
que quiere y quienes desean realizar su trabajo lo deben hacer sin ningún apoyo
y a veces huyendo del acoso y la persecución.
El plantel es un paraíso para el consumo y venta de drogas, un sindicato
de dizque “trabajadores” puede impedir y presionar para que un buen empleado
deje su trabajo, no hay limpieza en salones, patios y baños, y procesos tan
necesarios y escasos como el concurso para una promoción se realiza con una opacidad
tal que el resultado siempre es una fuente de conflictos. Y encima el director
general, en lugar de respetar la normatividad y transparencia a que lo obliga
su responsabilidad como servidor público, niega la información de los procesos con
el peregrino pretexto de que “dañará a los implicados”.
Este hecho es responsabilidad
absoluta del director general. Él violó la normatividad al despedir sin ninguna
justificación al anterior director del plantel; la volvió a trastocar al poner
en su lugar a un individuo a todas luces inepto e irresponsable de su cargo,
que a cambio le ofrece incondicionalidad y acatamiento dócil a todos sus
caprichos. Y continúa violando la normatividad universitaria al no
llamarlo a cuentas ni exigirle a él ni a
su equipo que cumplan con sus responsabilidades.
Preocupado porque a veces, influido
por las malas noticias, uno puede reaccionar con una visión sesgada de como en
realidad son los hechos, consulto a un grupo de profesores, algunos fundadores,
destacados docentes otros, pero la mayoría caracterizados por un trabajo serio,
responsable, profesional y entregados la mayoría por años a su trabajo y a la institución. Éste es el panorama que
comparte un amplio grupo.
1. ESTE DIRECTOR NO HA REFORZADO NI REFRESCADO PROGRAMAS COMO TUTORÍAS Y
ASESORÍAS (MUCHOS DOCENTES DEDICADOS A ESTAS LABORES NO ESTÁN CAPACITADOS PARA
REALIZARLAS).
(JOSÉ
MONROY TIENE EL DATO DE CUÁNTO DEL PRESUPUESTO CUESTAN AL COLEGIO ESOS ASESORES
Y TUTORES.)
2. NINGÚN PERSONAJE RELEVANTE DE LA CIENCIA Y LA CULTURA HA VISITADO EL
COLEGIO.
3. NO HAY VIDA O ACCIONES RELEVANTES QUE ENTUSIASMEN A LOS DOCENTES, TODO
ES RUTINARIO.
4. LOS ESCASOS GRUPOS DE TRABAJO DE CADA PLANTEL POCO TRASCIENDEN AL
COLEGIO EN SU CONJUNTO. ALGUNOS DE LOS POCOS DESTACADOS TIENEN SU PUBLICACIÓN O
REVISTA, PERO EN UN ÁMBITO DEMASIADO LOCAL.
5. NO EXISTE UN DIAGNÓSTICO ACTUAL DE LOS PROBLEMAS DE APRENDIZAJE DE LOS
ESTUDIANTES, NATIVOS DE LA TECNOLOGÍA, PORQUE SE DESCONOCE EL RUMBO HACIA DONDE
VAMOS.
6. LA INERCIA DE LOS PROFESORES ANCIANOS DOMINA A LOS QUE ESTÁN
INGRESANDO AL COLEGIO.
Otro profesor expresa:
“Lo más destacado de mencionarse es que en los
pasados concursos para obtener plazas de carrera, la mayoría de los concursantes
se inconformó y pidió revisión de sus pruebas, teniendo a la vista las pruebas
del ganador para comprobar así la parcialidad de los resultados. Pero el
‘transparente’ director general, haciendo mal uso del derecho de acceso a la
información, ordenó poner bajo reserva,
por un período de cinco (5) años, la información de los concursos, sin
justificar el porqué de la reserva...Te reenvío esa carta...”
Uno más agrega:
“No sé si soy pesimista, pero la atmósfera del
Colegio me parece decadente. Los signos del abandono se ven por todos lados.
Las figuras directivas no las he visto en lo que llevamos del semestre (cinco
semanas); mi salón está invariablemente sucio, los jardines se ven abandonados.
No he visto personas trabajando en ellos. Algunos profesores consiguen otra
chamba en su horario de clase y nadie se da cuenta. Las actividades académicas
no existen. Acabo de revisar la guía para el extraordinario del nuevo Programa
de Estudios, y llegan a afirmar que la cabeza de una nota informativa ¡es un
epígrafe! Un trabajo desigual, porque alguna parte me dejó una grata
impresión. Atrapados en esta atmósfera, los alumnos andan somnolientos...
“A ojo de buen cubero estos son los temas que me parecen
destacados. No me refiero a lo laboral, el cual tú conoces bien.
“SALUDOS Y
UN ABRAZO”.
Hasta ahí las opiniones de varios
profesores. El rector y los integrantes de la Junta de Gobierno deberán valorar
si el CCH debe seguir siendo noticia sólo cuando aparece en la nota roja, como
la que desató la violación cometida a una alumna en la cafetería del plantel
Vallejo el pasado lunes 12 de febrero, o recupera su dignidad de destacado
bachillerato universitario.