De la
escuela al apando
o EL CCH
COMO CÁRCEL
NOÉ AGUDO
Presos sus conocimientos tras sólidos barrotes de ignorancia,
simulación y cinismo; atrapada su dignidad dentro de una mezquina red de
beneficios e intereses; ahogada su conciencia en el turbio pantano de ambiciones
y conveniencias; limitado su desempeño por sólidos muros de ignorancia e
ineptitud; cercada su visión por una miopía que confunde la administración de
una institución educativa con el camino más fácil para beneficiarse personalmente,
a los funcionarios del CCH no les queda otra solución que las rejas.
Porque
presos son ellos, presa la educación, presa la comunidad, presos los espacios
de libertad que los fundadores de esa institución educativa imaginaron… Preso
el conocimiento. En la dirección general y en el CCH Vallejo ꟷsu espejoꟷ las rejas han confinado todo: oficinas,
aulas, laboratorios, pasillos, jardines…
Nunca como
hoy este bachillerato ha descendido a niveles tan vergonzosos, tanto en sus
resultados educativos como en la incapacidad de los funcionarios para
conducirlo. Y esto cualquiera lo puede constatar. En el plantel Vallejo nunca
se encuentra al director del plantel, quienes dizque lo administran son
individuos protervos, buenos tal vez como vigilantes de una cárcel, mas no de
una escuela; los patios son como los de los reclusorios que los medios de
información mostraron: paraísos para el consumo y venta de drogas, basureros y
cloacas por donde corren las ratas, el abandono y la incuria. Para simular que
existe atención y vigilancia, lo único que se les ha ocurrido es encerrarlos.
Rejas entre rejas, el apando.
No comparto la idea de que un
egresado proveniente de otra institución no deba conducirlo, pero ante el
desastre que el actual director general lo ha sumido, queda la percepción de
que individuos provenientes del IPN ꟷcomo es el casoꟷ resultan incapaces pues al menos éste, egresado de ese
instituto, ha sido el más inepto en su conducción. Y esta ineptitud la pretende
llevar al campus universitario en general. Como lo publicaron los medios de
información durante la semana, para evitar el narcomenudeo a Jesús Salinas no
se le ocurrió otra idea que instalar rejas, es decir, lo que ha ordenado hacer
a su marioneta en el plantel Vallejo. Por suerte, integrantes del Consejo Universitario
se opusieron a tan torpe cuanto inútil medida y la pudieron echar abajo (La Jornada, jueves 31 de agosto, pág. 5).
Es necesario reiterar que medidas
como la sustitución de luminarias y mejora de las condiciones de movilidad
deben ser acciones permanentes en todas las instalaciones universitarias.
Instalar cámaras de vigilancia y colocar rejas son medidas que irritan a la
comunidad y de poco sirven realmente a la seguridad, porque son más bien para
diversión y mal uso del personal que las opera, pues no son profesionales y sí
individuos proclives a espiar con morbosidad a sus congéneres. El plantel
Vallejo está repleto de cámaras y el consumo y venta de drogas se hace a la
vista de todo el mundo en ambos turnos. Así que las medidas propuestas por
Jesús Salinas Herrera, flamante presidente de la Comisión Especial de Seguridad
del Consejo Universitario, son más bien írritas y por eso más de una veintena
de consejeros universitarios las echó abajo.
Cuando Salinas apela a las
condiciones de inseguridad y violencia que se viven en el país, y quiere hacer
ver los últimos sucesos en Ciudad Universitaria como una consecuencia de éstas,
descubre el agua tibia y omite un hecho que él conoce bien y desea pasar por
alto: en casi todos los reportajes ꟷdesde el caso más reciente, la
agresión al reportero Humberto Padgett, hasta los primeros que se divulgaron
sobre la distribución y venta de drogas en el campusꟷ siempre han estado presentes vigilantes y patrullas de
Seguridad UNAM y no han hecho nada, sino más bien han funcionado como cómplices
de los narco menudistas. Han existido voces que los señalan como “halcones” de
los narco traficantes, ¿y qué se hace al respecto?
Imparto clase en tres universidades
particulares y en un colegio público y no observo venta o consumo de drogas, al
menos en su interior. No sé afuera. Pero en el interior bastan puertas bien
vigiladas y una verdadera preocupación por la educación para que no se generen
los ambientes propicios al consumo y venta de drogas.
El mal está dentro, doctor Graue.
Cuando las escuelas recuperen su verdadera misión y visión los delitos, si bien
no desaparecerán, adquirirán su justa dimensión. Hoy es el propio personal
corrupto, que ve la educación como un medio para beneficiarse, el que se
confabula con los delincuentes y acrecienta delitos como el narcomenudeo y el
mismo asesinato (recuérdese la muerte por asalto del profesor Jorge Sánchez
Flores, en Prepa 2, apenas la semana pasada y la pelea campal de estudiantes
del CCH Vallejo en la estación Pantitlán del Metro esta semana).
Preocupa que sean los directivos que
han propiciado esta situación, como Jesús Salinas Herrera, quienes estén al
cargo de comisiones como la Especial de Seguridad del Consejo Universitario. En
el plantel Vallejo él infringió la normatividad universitaria, ha colocado
personal inepto y corrupto en los puestos clave y tiene muchos pendientes que
al menos debe aclarar.
NOTA: Debo a la hermosa
novela corta El apando, de José
Revueltas, la inspiración para escribir este artículo. Su tesis es que no solo
están presos los delincuentes a quienes los guardias vigilan, sino también ellos,
el personal, los funcionarios y directores del centro penitenciario. Monos, los
llama Revueltas. A un espacio designado como un lugar donde los estudiantes podían
celebrar sus fiestas y reuniones, con el fin de que no esparcieran basura por
todas partes del plantel Vallejo, sugerí que se denominara El Jardín de
Epicuro, y así se quedó. Hoy, ante la indolencia, incompetencia y desdén que
las autoridades muestran por el espacio y el plantel en general, lo han llenado
de rejas. No tienen mejores ideas. Monos, presos de su propia incompetencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario