Escribí este poemita en plena canícula de agosto de este año. Lo envié a una querida amiga. Dice que su respuesta pronta se la tragó la computadora y ayer regresó curiosamente su texto y me lo reenvió. Con su respuesta, como sucede con el correo electrónico, venía el poemita que ya ni siquiera lo recordaba.
A veces...
Crujen la tierra, las paredes, los muebles
Cruje el mar de los sueños y el fracaso
Duele el temprano otoño y sus colores
Duele la sombra herida de la vida.
Las paredes palpitan doloridas
Un viento ardiente sopla y el mundo se trastorna
Uno a uno caen demolidos los pilares de arena
La casa se derrumba pero antes gira como un perro
Y en la última vuelta nos echamos.
El sol hiela las venas, los recuerdos son polvo
Perla mi frente el frenesí del miedo
Doma el potro su freno y su congoja
Contiene la madrugada sus colores
Antes me preguntaba: ¿cuánto tiempo?
Hoy sólo espero la hora, el puntual desenlace.
Un devenir de azoros es la vida
Un súbito despertar la despedida
Corazón egoísta, dolorido
Es difícil dejarte
Pero fuiste mi guía, mi camino
Mi destino también, mi viaje incierto.
Escucho el rumor de las palabras
Oprimen la tristeza entre sus letras
Urden batallas, resistencias
Aún puedes vencer gritan desde el papel.
Yo danzo con mi coro de fracasos
Bailo sobre la tierra estéril y mi agonía
Envuelvo mi memoria en esta brisa
Y partimos sin prisa, sin tristeza.
A veces...
Crujen la tierra, las paredes, los muebles
Cruje el mar de los sueños y el fracaso
Duele el temprano otoño y sus colores
Duele la sombra herida de la vida.
Las paredes palpitan doloridas
Un viento ardiente sopla y el mundo se trastorna
Uno a uno caen demolidos los pilares de arena
La casa se derrumba pero antes gira como un perro
Y en la última vuelta nos echamos.
El sol hiela las venas, los recuerdos son polvo
Perla mi frente el frenesí del miedo
Doma el potro su freno y su congoja
Contiene la madrugada sus colores
Antes me preguntaba: ¿cuánto tiempo?
Hoy sólo espero la hora, el puntual desenlace.
Un devenir de azoros es la vida
Un súbito despertar la despedida
Corazón egoísta, dolorido
Es difícil dejarte
Pero fuiste mi guía, mi camino
Mi destino también, mi viaje incierto.
Escucho el rumor de las palabras
Oprimen la tristeza entre sus letras
Urden batallas, resistencias
Aún puedes vencer gritan desde el papel.
Yo danzo con mi coro de fracasos
Bailo sobre la tierra estéril y mi agonía
Envuelvo mi memoria en esta brisa
Y partimos sin prisa, sin tristeza.
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