HORAS AHORCADAS
NOÉ
AGUDO (27/MAYO/2014)
El
vacío ante la página en blanco
Cuatro son los grandes motivos por los cuales escribimos,
según George Orwell: primero, por egoísmo
puro y duro, por el deseo de parecer inteligentes, que se hable de uno y
que se le recuerde después de muerto; segundo, por entusiasmo estético, por la sensibilidad de alguien capaz de
percibir la armonía de las palabras, su adecuada disposición, la firmeza de una
buena prosa; tercero, por impulso
histórico, es decir, por tratar de ver las cosas como son, por explicarlas
para hallar la verdad, y cuarto, por un propósito
político, es decir, por el deseo de contribuir con las ideas a que el mundo
avance en una dirección determinada. Si usted no se gana la vida con las
palabras, ni lo impulsa ninguno de estos motivos, seguramente le irá mejor como
ferrocarrilero.
Pero un profesor
obtiene su sustento con las palabras. Son su principal medio de comunicación y
las emplea de manera oral y escrita. Si sólo se comunica de manera oral y
rehúye la escritura es alguien incompleto, y seguramente su comunicación oral
será deficiente porque la una influye en la otra. Además, está el hecho
inevitable de que debe revisar los escritos de sus alumnos y enseñarles a
comunicar adecuadamente sus ideas. Por tanto sale sobrando la excusa de que no
es un profesor de enseñanza del idioma.
El impedimento
principal para no escribir no es tanto el desconocimiento del uso de la lengua,
sino la falta de disciplina, esa sensación de que uno no está preparado para
escribir o no tiene los elementos suficientes para arrancar el proceso de
escritura. “El horror ante la página en blanco” que ha sido señalado por
tantos. Casi siempre, la impotencia ante la página en blanco es sólo el reflejo
de la carencia de disciplina. Uno tiene las ideas, mentalmente ha repasado una
y otra vez lo que necesita decir, pero no se atreve a hacerlo. Le da vueltas al
asunto, rumia constantemente los temas y así se van las horas y los días. Esto
le sucede a cualquiera que no haya desarrollado ese atributo llamado
disciplina, tanto para escribir como para leer.
Quien tiene la
obligación de entregar cada día un número determinado de cuartillas escritas, o
la disposición para sentarse a escribir cierto número de horas, vence ese vacío
ante la página en blanco con disciplina. Sin embargo, hay mucha distancia entre
el periodista que debe entregar a cierta hora dos o tres noticias, y a veces
las mal redacta para cumplir con la orden del día, al escritor profesional que
se levanta a las siete de la mañana y escribe sin cesar hasta las dos o tres de
la tarde. A uno lo impele la obligación de su tarea, al otro lo guía la
disciplina pero también la creatividad.
En el centro difuso
están quienes no son periodistas ni escritores profesionales, pero deben
trabajar con la palabra escrita. Entre ellos los profesores. Para éstos van
algunos consejos, que pueden tomarlos como trucos o recomendaciones y que son
el resultado de alguna familiaridad con el oficio de escribir:
TRUCOS:
1.
Dice
García Márquez: “Nunca te eches a dormir sin haber escrito las primeras líneas
del día siguiente.” Esto funciona realmente: la escritura es en su mayor parte
un proceso de corrección, así que no hay nada como tener algo qué corregir al
iniciar un nuevo día. Escriban cualquier cosa, el esbozo de lo que deseen
comunicar, incluso con faltas gramaticales, de concordancia, de estilo, etc.,
lo importante es plasmar las ideas y tener algo de lo que se pueda partir en
una siguiente etapa.
2.
Lean
un poema: la escritura es la otra cara de la lectura, así que un buen verso, la
eufonía de ciertos términos, la audaz combinación de adjetivos y sustantivos,
un enunciado inspirador, etc., pueden ser la semilla para que germine la
escritura. ¿Pensarían el título de sus novelas al finalizarlas Hemingway y
Faulkner cuando escribieron Por quién
doblan las campanas y El sonido y la
furia, respectivamente, o fueron los versos de Donne y Shakespeare los que
las inspiraron?
3.
Empleen
técnicas como la viñeta, el retrato, el monólogo o la redacción de una carta.
La idea más compleja puede exponerse con suma facilidad si imaginamos que la platicamos o nos la contamos a nosotros
mismos. Así han iniciado la exposición
de disciplinas y teorías tan intrincadas como el psicoanálisis de Freud o el
estudio del lenguaje de Heidegger.
4.
Sean
sensibles a las miradas, los gestos y los comentarios de las personas y de todo
ser vivo. Milan Kundera explica en su novela La inmortalidad que es el gesto de Agnes, una de las heroínas, lo
que definirá la totalidad de su persona y su historia. Muchas veces un
comentario, negativo o favorable, es la inspiración para escribir un artículo y
hasta un ensayo completo. Un texto es siempre el reflejo de la necesidad de
dialogar y responder a los estímulos de los demás.
RECOMENDACIONES:
Por supuesto, el conocimiento del
lenguaje es el mejor recurso para iniciar la escritura de cualquier texto.
Maria Teresa Serafini explica en su libro Cómo
se escribe (Paidós, 2002) los principales tipos de párrafos. Bien, pues si
uno sabe que existen párrafos de enumeración, párrafos de secuencia, párrafos
de comparación/contraste, de desarrollo de un concepto, de causa/efecto, y los
conoce y domina, allí puede estar la receta o fórmula para iniciar un escrito.
Muchos temas requieren de ese tipo de calzado para dar el primer paso. A
continuación presento de la misma autora el resumen de algunas recomendaciones
para generar ideas.
Generación de ideas por analogía: Una vez encontrada una analogía entre dos ideas, es posible
desarrollar otras o pasar a distintos temas. Ejemplo: “Así como el desarrollo
del individuo ayuda a comprender la evolución de la especie, así una sociedad
plenamente desarrollada ayuda a comprender otras menos avanzadas o
desarrolladas”.
Por el contrario: Esta licencia no sólo resulta fructífera sino incluso poética si es bien
formulada, pues genera figuras retóricas como el epigrama o la antítesis: “No
es la conciencia del hombre lo que determina al ser social, sino es el ser
social el que determina su conciencia.”
Por la causa:
Esta asociación es útil para la exposición de premisas en un texto
argumentativo; las ideas se hacen explícitas y se perciben con una claridad
diáfana: “No se puede acusar de vándalos a quienes se les ha coartado la
posibilidad de expresión y sólo les resta la furia.”
Por consecuencia: Pone en relación un hecho con otro que describe sus consecuencias. “Si
un hombre aprende a dominarse a sí mismo, es factible que logre dominar lo que
se proponga.”
Por precedencia: Es la respuesta implícita a la pregunta de qué ha sucedido anteriormente
a un hecho o situación; dos fenómenos pueden no tener relación de causa/efecto,
pero sí mantener una relación temporal: “Antes de exigir a los docentes una eficiencia
que ni siquiera se puede definir, está la comprensión de la educación como un
fenómeno multifactorial.”
Por el empleo de citas: El empleo de refranes, adagios, frases célebres u otro tipo
de máximas es un buen recurso siempre y cuando se adapten de forma natural al
escrito; las citas deben ser piezas que encajen armoniosamente en el escrito, y
no deben sentirse ajenas ni traídas forzadamente. Nuestro idioma es
particularmente rico en el empleo de estos giros, así que todo consiste en
elegir el más idóneo.
Hay muchos otros recursos. No he
incluido aquí la sucesión, la generalización, el ejemplo, el empleo de
tipologías, la experiencia personal, la apelación a autoridades, etc. Sirvan
éstas como ejemplo. Y recuerden, los profesores vivimos de la palabra, así que
más nos vale dominarla en las formas como las usamos: oral o escrita.
Así pues, el vacío ante la página en blanco es algo que se llena con
disciplina, con técnica, con el empleo de ciertos recursos que dan pauta a las
ideas y con el conocimiento de cómo se desarrollan éstas. Algo posible de
realizar por cualquiera que viva de las palabras.
Texto preparado para una de las sesiones del curso “Cómo se escribe
un artículo” a impartir en los próximos
días en el plantel Vallejo.
DE LA VOCACIÓN DE SERVICIO…
He dicho que gran parte de la pérdida
del prestigio, de la calidad y el carácter innovador del CCH se perdió cuando
sus autoridades, directivos y ciertos profesores trocaron la vocación de
servicio por el servicio para su beneficio. No son pocos los puestos que el
Colegio debe cubrir ni su administración escapa al apetito de poder de los
ambiciosos. ¿Cuántos de los que se proponen para un cargo tienen en verdad un
proyecto, un plan o al menos una idea para mejorar el espacio que se proponen
ocupar? ¿Cuántos de verdad están preparados para hacerlo? ¿Cuántos poseen la
templanza, la ética y el conocimiento de la normatividad para no cometer actos
deleznables que perjudiquen la vida de la institución y la convivencia armónica
de su comunidad? Porque lo único que
hemos visto en las últimas administraciones es la degradación de esa vocación
de servicio: inclusión de familiares y amigos en todo tipo de puestos;
nombramiento de amigos e incondicionales en los cargos más importantes y de
mayor responsabilidad; contratación de personal sin ningún tipo de planeación y
transgrediendo la normatividad universitaria; empleo de los recursos del
Colegio para arreglar cuestiones particulares e incluso para solapar graves
delitos; beneficios y canonjías para los más obsecuentes e ineptos;
otorgamiento de plazas de carrera a los incondicionales, etc. ¿Qué pensaría
usted, maestra o maestro, si sabe que el funcionario con la más alta
responsabilidad de un plantel, por ejemplo, organiza a sus ex empleados para
demandar a la UNAM por despido, tan sólo porque no entiende que su
administración terminó? ¿Qué pensaría si sabe que ese mismo funcionario empleó
recursos del Colegio, digamos cien mil pesos, para rescatar a uno de sus
favoritos de una investigación policiaca? ¿Qué diría si sabe que antes de dejar
el cargo saqueó hasta el último centavo de los recursos del Colegio? Pues bien, ese funcionario, aparte de tener
nombre y apellido, mereció el alto puesto gracias a que alguien lo puso allí. Y
demostró no tener programa ni proyecto ni ideas sino solo un gran apetito por
el poder y sus beneficios. Y esto es lo que perjudicó y perjudica al Colegio. Y
esto es lo que no debemos permitir más. Nunca más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario