miércoles, 28 de mayo de 2014

EL VACÍO ANTE LA PÁGINA EN BLANCO

HORAS AHORCADAS
NOÉ AGUDO (27/MAYO/2014)

 El vacío ante la página en blanco

Cuatro son los grandes motivos por los cuales escribimos, según George Orwell: primero, por egoísmo puro y duro, por el deseo de parecer inteligentes, que se hable de uno y que se le recuerde después de muerto; segundo, por entusiasmo estético, por la sensibilidad de alguien capaz de percibir la armonía de las palabras, su adecuada disposición, la firmeza de una buena prosa; tercero, por impulso histórico, es decir, por tratar de ver las cosas como son, por explicarlas para hallar la verdad, y cuarto, por un propósito político, es decir, por el deseo de contribuir con las ideas a que el mundo avance en una dirección determinada. Si usted no se gana la vida con las palabras, ni lo impulsa ninguno de estos motivos, seguramente le irá mejor como ferrocarrilero.
    Pero un profesor obtiene su sustento con las palabras. Son su principal medio de comunicación y las emplea de manera oral y escrita. Si sólo se comunica de manera oral y rehúye la escritura es alguien incompleto, y seguramente su comunicación oral será deficiente porque la una influye en la otra. Además, está el hecho inevitable de que debe revisar los escritos de sus alumnos y enseñarles a comunicar adecuadamente sus ideas. Por tanto sale sobrando la excusa de que no es un profesor de enseñanza del idioma.
    El impedimento principal para no escribir no es tanto el desconocimiento del uso de la lengua, sino la falta de disciplina, esa sensación de que uno no está preparado para escribir o no tiene los elementos suficientes para arrancar el proceso de escritura. “El horror ante la página en blanco” que ha sido señalado por tantos. Casi siempre, la impotencia ante la página en blanco es sólo el reflejo de la carencia de disciplina. Uno tiene las ideas, mentalmente ha repasado una y otra vez lo que necesita decir, pero no se atreve a hacerlo. Le da vueltas al asunto, rumia constantemente los temas y así se van las horas y los días. Esto le sucede a cualquiera que no haya desarrollado ese atributo llamado disciplina, tanto para escribir como para leer.
    Quien tiene la obligación de entregar cada día un número determinado de cuartillas escritas, o la disposición para sentarse a escribir cierto número de horas, vence ese vacío ante la página en blanco con disciplina. Sin embargo, hay mucha distancia entre el periodista que debe entregar a cierta hora dos o tres noticias, y a veces las mal redacta para cumplir con la orden del día, al escritor profesional que se levanta a las siete de la mañana y escribe sin cesar hasta las dos o tres de la tarde. A uno lo impele la obligación de su tarea, al otro lo guía la disciplina pero también la creatividad.
    En el centro difuso están quienes no son periodistas ni escritores profesionales, pero deben trabajar con la palabra escrita. Entre ellos los profesores. Para éstos van algunos consejos, que pueden tomarlos como trucos o recomendaciones y que son el resultado de alguna familiaridad con el oficio de escribir:
TRUCOS:
1.      Dice García Márquez: “Nunca te eches a dormir sin haber escrito las primeras líneas del día siguiente.” Esto funciona realmente: la escritura es en su mayor parte un proceso de corrección, así que no hay nada como tener algo qué corregir al iniciar un nuevo día. Escriban cualquier cosa, el esbozo de lo que deseen comunicar, incluso con faltas gramaticales, de concordancia, de estilo, etc., lo importante es plasmar las ideas y tener algo de lo que se pueda partir en una  siguiente etapa.
2.      Lean un poema: la escritura es la otra cara de la lectura, así que un buen verso, la eufonía de ciertos términos, la audaz combinación de adjetivos y sustantivos, un enunciado inspirador, etc., pueden ser la semilla para que germine la escritura. ¿Pensarían el título de sus novelas al finalizarlas Hemingway y Faulkner cuando escribieron Por quién doblan las campanas y El sonido y la furia, respectivamente, o fueron los versos de Donne y Shakespeare los que las inspiraron?
3.      Empleen técnicas como la viñeta, el retrato, el monólogo o la redacción de una carta. La idea más compleja puede exponerse con suma facilidad si imaginamos que  la platicamos o nos la contamos a nosotros mismos. Así han iniciado la  exposición de disciplinas y teorías tan intrincadas como el psicoanálisis de Freud o el estudio del lenguaje de Heidegger.
4.      Sean sensibles a las miradas, los gestos y los comentarios de las personas y de todo ser vivo. Milan Kundera explica en su novela La inmortalidad que es el gesto de Agnes, una de las heroínas, lo que definirá la totalidad de su persona y su historia. Muchas veces un comentario, negativo o favorable, es la inspiración para escribir un artículo y hasta un ensayo completo. Un texto es siempre el reflejo de la necesidad de dialogar y responder a los estímulos de los demás.

RECOMENDACIONES:
Por supuesto, el conocimiento del lenguaje es el mejor recurso para iniciar la escritura de cualquier texto. Maria Teresa Serafini explica en su libro Cómo se escribe (Paidós, 2002) los principales tipos de párrafos. Bien, pues si uno sabe que existen párrafos de enumeración, párrafos de secuencia, párrafos de comparación/contraste, de desarrollo de un concepto, de causa/efecto, y los conoce y domina, allí puede estar la receta o fórmula para iniciar un escrito. Muchos temas requieren de ese tipo de calzado para dar el primer paso. A continuación presento de la misma autora el resumen de algunas recomendaciones para generar ideas.
Generación de ideas por analogía: Una vez encontrada una analogía entre dos ideas, es posible desarrollar otras o pasar a distintos temas. Ejemplo: “Así como el desarrollo del individuo ayuda a comprender la evolución de la especie, así una sociedad plenamente desarrollada ayuda a comprender otras menos avanzadas o desarrolladas”.
Por el contrario: Esta licencia no sólo resulta fructífera sino incluso poética si es bien formulada, pues genera figuras retóricas como el epigrama o la antítesis: “No es la conciencia del hombre lo que determina al ser social, sino es el ser social el que determina su conciencia.”
Por la causa: Esta asociación es útil para la exposición de premisas en un texto argumentativo; las ideas se hacen explícitas y se perciben con una claridad diáfana: “No se puede acusar de vándalos a quienes se les ha coartado la posibilidad de expresión y sólo les resta la furia.”
Por consecuencia: Pone en relación un hecho con otro que describe sus consecuencias. “Si un hombre aprende a dominarse a sí mismo, es factible que logre dominar lo que se proponga.”
Por precedencia: Es la respuesta implícita a la pregunta de qué ha sucedido anteriormente a un hecho o situación; dos fenómenos pueden no tener relación de causa/efecto, pero sí mantener una relación temporal: “Antes de exigir a los docentes una eficiencia que ni siquiera se puede definir, está la comprensión de la educación como un fenómeno multifactorial.”
Por el empleo de citas: El empleo de refranes, adagios, frases célebres u otro tipo de máximas es un buen recurso siempre y cuando se adapten de forma natural al escrito; las citas deben ser piezas que encajen armoniosamente en el escrito, y no deben sentirse ajenas ni traídas forzadamente. Nuestro idioma es particularmente rico en el empleo de estos giros, así que todo consiste en elegir el más idóneo.
   Hay muchos otros recursos. No he incluido aquí la sucesión, la generalización, el ejemplo, el empleo de tipologías, la experiencia personal, la apelación a autoridades, etc. Sirvan éstas como ejemplo. Y recuerden, los profesores vivimos de la palabra, así que más nos vale dominarla en las formas como las usamos: oral o escrita.
    Así pues, el vacío ante la página en blanco es algo que se llena con disciplina, con técnica, con el empleo de ciertos recursos que dan pauta a las ideas y con el conocimiento de cómo se desarrollan éstas. Algo posible de realizar por cualquiera que viva de las palabras.
    Texto preparado para una de las sesiones del curso “Cómo se escribe un artículo” a impartir en los próximos días en el plantel Vallejo.

DE LA VOCACIÓN DE SERVICIO…
He dicho que gran parte de la pérdida del prestigio, de la calidad y el carácter innovador del CCH se perdió cuando sus autoridades, directivos y ciertos profesores trocaron la vocación de servicio por el servicio para su beneficio. No son pocos los puestos que el Colegio debe cubrir ni su administración escapa al apetito de poder de los ambiciosos. ¿Cuántos de los que se proponen para un cargo tienen en verdad un proyecto, un plan o al menos una idea para mejorar el espacio que se proponen ocupar? ¿Cuántos de verdad están preparados para hacerlo? ¿Cuántos poseen la templanza, la ética y el conocimiento de la normatividad para no cometer actos deleznables que perjudiquen la vida de la institución y la convivencia armónica de su comunidad?  Porque lo único que hemos visto en las últimas administraciones es la degradación de esa vocación de servicio: inclusión de familiares y amigos en todo tipo de puestos; nombramiento de amigos e incondicionales en los cargos más importantes y de mayor responsabilidad; contratación de personal sin ningún tipo de planeación y transgrediendo la normatividad universitaria; empleo de los recursos del Colegio para arreglar cuestiones particulares e incluso para solapar graves delitos; beneficios y canonjías para los más obsecuentes e ineptos; otorgamiento de plazas de carrera a los incondicionales, etc. ¿Qué pensaría usted, maestra o maestro, si sabe que el funcionario con la más alta responsabilidad de un plantel, por ejemplo, organiza a sus ex empleados para demandar a la UNAM por despido, tan sólo porque no entiende que su administración terminó? ¿Qué pensaría si sabe que ese mismo funcionario empleó recursos del Colegio, digamos cien mil pesos, para rescatar a uno de sus favoritos de una investigación policiaca? ¿Qué diría si sabe que antes de dejar el cargo saqueó hasta el último centavo de los recursos del Colegio?  Pues bien, ese funcionario, aparte de tener nombre y apellido, mereció el alto puesto gracias a que alguien lo puso allí. Y demostró no tener programa ni proyecto ni ideas sino solo un gran apetito por el poder y sus beneficios. Y esto es lo que perjudicó y perjudica al Colegio. Y esto es lo que no debemos permitir más. Nunca más.


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