domingo, 16 de febrero de 2014

UNA DECISIÓN CRUCIAL

Una decisión crucial
NOÉ AGUDO  (17/II/2014) 

Esta semana conoceremos la terna para director(a) general del CCH que el rector deberá enviar al Consejo Técnico del Colegio para su “aprobación” entre el lunes y miércoles. Un trámite puramente protocolario, pues sabemos que desde hace tiempo este organismo perdió su autonomía y poder de decisión, y que el gran elector es el rector, asesorado tal vez por las opiniones de los quince integrantes de la Junta de Gobierno de la UNAM, con quienes se entrevistarán los que conformarán la terna a partir del lunes 24 de febrero. Dos semanas de tensa expectación e intensa participación.
    Pero vayamos por partes. De los diez candidatos (Arturo Delgado, del plantel Oriente, declinó) sólo cinco representan realmente una alternativa distinta al continuismo que pretende la actual directora general a través de su reelección, o mediante la elección de su delfín, Ernesto García Palacios. Estos cinco son, en orden alfabético: Jaime Flores Suaste, Raúl Muñoz Morales, Miguel Ángel Rodríguez, Jesús Salinas y Rito Terán. Leyendo sus propuestas de programas de trabajo se puede advertir que hay una coincidencia fundamental en los mismos: salvar el Colegio, rescatarlo, recuperar su visión original e integrarlo en un proceso de auténtica renovación y actualización, a la vez que dignificar el papel de los profesores y armonizar la vida de su comunidad.
   La terna, que todos conoceremos el jueves 21, cuando sea publicada en Gaceta UNAM, puede quedar integrada por la licenciada Lucía Laura Muñoz Corona (tradicionalmente el director en funciones es parte infaltable de ésta) y dos candidatos del grupo arriba mencionado; o puede quedar formada por la licenciada Muñoz Corona, Ernesto García Palacios y sólo un candidato de verdadera alternativa. Éste sería el peor escenario y nos mostraría que la decisión de rectoría es por la continuidad. ¿Y cuál sería esta continuidad? 
    Continuidad de una política carente de respeto a la legislación universitaria, y falta de probidad en su trato con la comunidad del Colegio.
    Continuidad de una política facciosa, mafiosa y tendenciosa que ha empobrecido, si no es que desaparecido, la colegialidad en la vida institucional del CCH.
    Continuidad de una política que ha dilapidado los recursos económicos de la institución y no ha podido dar resultados a pesar de los cuantiosos ingresos que la UNAM ha destinado a este bachillerato.
    Continuidad de una política en la que se privilegia el empleo y los puestos más importantes para familiares, amigos y recomendados, en detrimento de la eficacia académica y en perjuicio de los auténticos profesores.
    Continuidad de una política clientelar, en la que la contratación de profesores sin los requisitos indispensables (como titulación o aprobación del examen filtro) se ha llevado a extremos exagerados, con tal de contar con votos, firmas y respaldo incondicional.
    Continuidad de una política en la que el grueso de la planta docente, los profesores de asignatura, trabaja en una situación inestable y con horarios irracionales, en los que para atender a dos grupos, por ejemplo, debe disponer de un día completo porque uno lo atiende de 11:00 a 13:00  y el otro de 17:00 a 19:00 horas.
    Continuidad de una política que, al mantener en una situación laboral precaria al grueso de los profesores, como forma perversa de control, niega e impide una enseñanza de calidad pues en lugar de darles estabilidad y oportunidad de promoverse y prepararse, los condena a la improvisación, a la necesidad de tener dos o más trabajos y a la imposibilidad de concentrarse y actualizarse en la enseñanza.
    Continuidad de una política que deja a los profesores de asignatura durante 20, 30 y hasta 40 años sin posibilidad de promoverse, porque la definitividad y las plazas de carrera son obsequiadas a familiares, amigos e incondicionales, no obstante que no reúnan los requisitos indispensables.
    Continuidad de una política en la que los concursos de oposición abiertos o cerrados son sólo simulación, pues de antemano se conoce quién será el ganador o ganadora, que por lo regular resultan incondicionales de las autoridades, y al profesor que no fue favorecido se le niega incluso la posibilidad de conocer por qué perdió.
    Continuación de una política que ha dividido y perjudicado a la planta docente, al enfrentar y negar a los profesores la posibilidad de mejorar su situación laboral, pues este derecho está reservado al grupo afín, así como el obsequio de plazas a contrato es sólo para incondicionales y amigos de los funcionarios.
    Continuidad de una política que degrada y humilla a los profesores al utilizarlos como un ejército de votantes y simpatizantes, lo cual se verá groseramente la próxima semana, cuando se envíe a todos los que detentan un puesto o desempeñan una comisión, a que vayan a hablar maravillas de la actual directora ante los quince integrantes de la Junta de Gobierno.
    Continuidad de una política signada por la ineptitud, la mediocridad y una ofensiva ignorancia, como se evidencia en las actividades culturales y en las publicaciones de una institución educativa como es el CCH…
     Vital y crucial decisión para la existencia y sobrevivencia misma del Colegio. Los integrantes de la Junta de Gobierno y el rector no pueden ignorar esta desastrosa situación, ni mucho menos desconocer esta política que hemos tratado de describir aquí a grandes rasgos; el rector no puede contradecirse en esta vital decisión para el Colegio, pues parecería una broma de mal gusto que proponga que los maestros del bachillerato tengan el grado de maestría para su ingreso, y que la dirección general recaiga en una funcionaria que, además de nepotista y corrupta, sólo posee el grado de licenciatura.
    De permitir la relección de la actual directora, el rector estaría enviando un deplorable mensaje a nuestra comunidad: que el Colegio no le preocupa, que la desaparición del bachillerato de la UNAM es verdad, que desea entregarlo lo más uniformado posible en cuanto a calidad (mala, por supuesto) a esa entidad difusa llamada sistema nacional de bachillerato, y que si elige a la licenciada Muñoz Corona es porque ella es la única persona que puede dar al traste con la institución.

¿QUÉ PODEMOS HACER?
Nuestro país está cambiando. Con trompicones, retrocesos y caídas, la democracia se va imponiendo y son los espacios que ésta nos brinda los que debemos aprovechar. Creemos en el ejercicio de la crítica, la razón y la democracia, y más todavía en un espacio como la UNAM. A través de este medio daremos a conocer los nombres de los integrantes de la Junta de Gobierno y en cuanto se abran las fechas para entrevistarse con ellos (cuando aparezca publicada la terna aparecerá allí mismo un número telefónico para solicitar las entrevistas), los profesores debemos acudir para plantear nuestra negativa a la reelección, para apoyar a cualquier otro candidato, sobre todo los que presenten una verdadera alternativa, y para denunciar los atropellos que hemos vivido. El Colegio se debe transformar. Compañera profesora, compañero profesor: apelamos a tu inteligencia y tu dignidad.


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