Una decisión crucial
NOÉ AGUDO (17/II/2014)
Esta semana conoceremos la terna para director(a) general del
CCH que el rector deberá enviar al Consejo Técnico del Colegio para su “aprobación”
entre el lunes y miércoles. Un trámite puramente protocolario, pues sabemos que
desde hace tiempo este organismo perdió su autonomía y poder de decisión, y que
el gran elector es el rector, asesorado tal vez por las opiniones de los quince
integrantes de la Junta de Gobierno de la UNAM, con quienes se entrevistarán
los que conformarán la terna a partir del lunes 24 de febrero. Dos semanas de
tensa expectación e intensa participación.
Pero vayamos por
partes. De los diez candidatos (Arturo Delgado, del plantel Oriente, declinó)
sólo cinco representan realmente una alternativa distinta al continuismo que
pretende la actual directora general a través de su reelección, o mediante la
elección de su delfín, Ernesto García Palacios. Estos cinco son, en orden
alfabético: Jaime Flores Suaste, Raúl Muñoz Morales, Miguel Ángel Rodríguez,
Jesús Salinas y Rito Terán. Leyendo sus propuestas de programas de trabajo se
puede advertir que hay una coincidencia fundamental en los mismos: salvar el
Colegio, rescatarlo, recuperar su visión original e integrarlo en un proceso de
auténtica renovación y actualización, a la vez que dignificar el papel de los
profesores y armonizar la vida de su comunidad.
La terna, que todos
conoceremos el jueves 21, cuando sea publicada en Gaceta UNAM, puede quedar integrada por la licenciada Lucía Laura
Muñoz Corona (tradicionalmente el director en funciones es parte infaltable de
ésta) y dos candidatos del grupo arriba mencionado; o puede quedar formada por
la licenciada Muñoz Corona, Ernesto García Palacios y sólo un candidato de
verdadera alternativa. Éste sería el peor escenario y nos mostraría que la
decisión de rectoría es por la continuidad. ¿Y cuál sería esta continuidad?
Continuidad de una
política carente de respeto a la legislación universitaria, y falta de probidad
en su trato con la comunidad del Colegio.
Continuidad de una
política facciosa, mafiosa y tendenciosa que ha empobrecido, si no es que
desaparecido, la colegialidad en la vida institucional del CCH.
Continuidad de una
política que ha dilapidado los recursos económicos de la institución y no ha
podido dar resultados a pesar de los cuantiosos ingresos que la UNAM ha
destinado a este bachillerato.
Continuidad de una
política en la que se privilegia el empleo y los puestos más importantes para familiares,
amigos y recomendados, en detrimento de la eficacia académica y en perjuicio de
los auténticos profesores.
Continuidad de una
política clientelar, en la que la contratación de profesores sin los requisitos
indispensables (como titulación o aprobación del examen filtro) se ha llevado a
extremos exagerados, con tal de contar con votos, firmas y respaldo
incondicional.
Continuidad de una
política en la que el grueso de la planta docente, los profesores de asignatura,
trabaja en una situación inestable y con horarios irracionales, en los que para
atender a dos grupos, por ejemplo, debe disponer de un día completo porque uno
lo atiende de 11:00 a 13:00 y el otro de
17:00 a 19:00 horas.
Continuidad de una política que, al mantener
en una situación laboral precaria al grueso de los profesores, como forma
perversa de control, niega e impide una enseñanza de calidad pues en lugar de
darles estabilidad y oportunidad de promoverse y prepararse, los condena a la
improvisación, a la necesidad de tener dos o más trabajos y a la imposibilidad
de concentrarse y actualizarse en la enseñanza.
Continuidad de una
política que deja a los profesores de asignatura durante 20, 30 y hasta 40 años
sin posibilidad de promoverse, porque la definitividad y las plazas de carrera
son obsequiadas a familiares, amigos e incondicionales, no obstante que no
reúnan los requisitos indispensables.
Continuidad de una
política en la que los concursos de oposición abiertos o cerrados son sólo
simulación, pues de antemano se conoce quién será el ganador o ganadora, que
por lo regular resultan incondicionales de las autoridades, y al profesor que
no fue favorecido se le niega incluso la posibilidad de conocer por qué perdió.
Continuación de una
política que ha dividido y perjudicado a la planta docente, al enfrentar y
negar a los profesores la posibilidad de mejorar su situación laboral, pues
este derecho está reservado al grupo afín, así como el obsequio de plazas a
contrato es sólo para incondicionales y amigos de los funcionarios.
Continuidad de una
política que degrada y humilla a los profesores al utilizarlos como un ejército
de votantes y simpatizantes, lo cual se verá groseramente la próxima semana,
cuando se envíe a todos los que detentan un puesto o desempeñan una comisión, a
que vayan a hablar maravillas de la actual directora ante los quince
integrantes de la Junta de Gobierno.
Continuidad de una
política signada por la ineptitud, la mediocridad y una ofensiva ignorancia, como
se evidencia en las actividades culturales y en las publicaciones de una
institución educativa como es el CCH…
Vital
y crucial decisión para la existencia y sobrevivencia misma del Colegio. Los
integrantes de la Junta de Gobierno y el rector no pueden ignorar esta
desastrosa situación, ni mucho menos desconocer esta política que hemos tratado
de describir aquí a grandes rasgos; el rector no puede contradecirse en esta
vital decisión para el Colegio, pues parecería una broma de mal gusto que
proponga que los maestros del bachillerato tengan el grado de maestría para su
ingreso, y que la dirección general recaiga en una funcionaria que, además de
nepotista y corrupta, sólo posee el grado de licenciatura.
De
permitir la relección de la actual directora, el rector estaría enviando un
deplorable mensaje a nuestra comunidad: que el Colegio no le preocupa, que la
desaparición del bachillerato de la UNAM es verdad, que desea entregarlo lo más
uniformado posible en cuanto a calidad (mala, por supuesto) a esa entidad
difusa llamada sistema nacional de bachillerato, y que si elige a la licenciada
Muñoz Corona es porque ella es la única persona que puede dar al traste con la
institución.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Nuestro país está
cambiando. Con trompicones, retrocesos y caídas, la democracia se va imponiendo
y son los espacios que ésta nos brinda los que debemos aprovechar. Creemos en
el ejercicio de la crítica, la razón y la democracia, y más todavía en un
espacio como la UNAM. A través de este medio daremos a conocer los nombres de
los integrantes de la Junta de Gobierno y en cuanto se abran las fechas para
entrevistarse con ellos (cuando aparezca publicada la terna aparecerá allí
mismo un número telefónico para solicitar las entrevistas), los profesores debemos
acudir para plantear nuestra negativa a la reelección, para apoyar a cualquier
otro candidato, sobre todo los que presenten una verdadera alternativa, y para
denunciar los atropellos que hemos vivido. El Colegio se debe transformar.
Compañera profesora, compañero profesor: apelamos a tu inteligencia y tu dignidad.
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