La rebelión de los viejitos
NOÉ AGUDO
¿Acaso no se conserva en la vejez la capacidad
suficiente
para enseñar, formar y preparar a los
jóvenes
para desempeñar todo tipo de cargos? No
sólo
Neo y Publio Escipión, sino también tus dos
abuelos,
Lucio Emilio y Publio Africano, eran
considerados
afortunados por la amistad que le
ofrecían
algunos jóvenes nobles. Por esta razón,
los
maestros de las buenas costumbres, aunque las
fuerzas
falten y desesperen, no deben creerse
desgraciados.
Debido a los vicios esta misma falta
de
fuerzas se produce con más frecuencia en la
juventud que en la vejez.
Cicerón, De la
vejez
Cuando
disciplinas como la antropología y la historia han descubierto que desde la
etapa prehistórica los ancianos eran motivo de orgullo para los clanes, por
cuanto se los consideraba depositarios del saber y la memoria que conectaba a
la comunidad con los antepasados…
Cuando la literatura, la historia de las
religiones y la historia a secas nos enseña que casi todas las culturas de la
antigüedad consideraban venerables a los ancianos por cuanto eran
intermediarios entre el presente y el más allá…
Cuando se sabe que antes de la invención
del libro los viejos eran depositarios de la sabiduría y constituían el archivo
histórico de la humanidad…
Cuando los libros fundamentales de la
civilización occidental dan cuenta de la estima, consideración y respeto que se
ha tenido por los ancianos en casi todas las épocas…
Cuando la participación de los viejos en la
sociedad ha generado instituciones que hoy se consideran pilares de las
sociedades democráticas occidentales (el Sanedrín, el Areópago, la Gerusía, el
Senado, el Consejo de Ancianos…)…
Cuando investigadores universitarios como
don Miguel León Portilla en México, un brillante y lúcido anciano, da a conocer
el respeto y la alta estima que las sociedades prehispánicas tenían por sus
viejos…
Cuando recopilaciones como las de Andrés de
Olmos y Sahagún dan cuenta de cómo eran atendidos y respetados los discursos de
los ancianos, los Huehuetlatolli, entre
los aztecas…
Cuando la ciencia −enseñada, cultivada y
difundida por viejos profesores universitarios− ha aumentado favorablemente las
expectativas de vida del ser humano…
Cuando las sociedades más civilizadas del
mundo se preocupan por desarrollar programas que recuperen la experiencia y
conocimiento de los viejos…
Cuando las investigaciones en salud han
encontrado que una vida activa, útil y productiva es lo que asegura una vejez
sana y plena…
Cuando se ha visto que la mejor edad para
dedicarse a la enseñanza es la madurez (Sócrates, Licurgo, Platón, Marco Fabio
Quintiliano, Rousseau…)…
Cuando los profesores han entregado su vida
a la educación de los jóvenes…
Cuando han esperado pacientemente una oportunidad
para promoverse y han deseado siempre un proceso justo y transparente…
Cuando han soportado con estoicismo cargas
excesivas de trabajo, sueldos miserables y horarios irracionales…
…Entonces es cuando una burocracia zafia y
ramplona, educada en la ideología que difunden las telenovelas de Televisa −en
las que solo una persona joven, y de preferencia blanquita, puede ser destacada,
eficiente y capaz− decide que los profesores de la UNAM, mayores de 37 años si
son varones, y mayores de 39 si mujeres, no tienen derecho a promoverse y mejorar
su situación laboral y económica, porque la “renovación magisterial” implica
contratar docentes menores de 35 años y con estudios de maestría, como si ambos
criterios ofrecieran alguna garantía de calidad como profesor.
Pero, suponiendo que así fuera, ¿qué
piensan hacer con los miles de docentes de asignatura, que han dejado la vida
esperando una oportunidad para promoverse y ahora les quitan incluso esa
esperanza? Porque debe recordarse que más del ochenta por ciento del
profesorado es de asignatura; y que si tal cantidad de profesores se hallan en
esta situación desde hace veinte, treinta y hasta cuarenta años, se debe a que
nunca se emiten las convocatorias suficientes y, cuando aparecen, esa misma
burocracia expolia el derecho a la promoción, al beneficiar en primer término a
sus familiares y amigos, no a quien realmente reúne los méritos.
Lo que este “Subprograma de Incorporación
de Jóvenes Académicos de Carrera de la UNAM” representa es, ni más ni menos,
que un recurso fascistoide para excluir al grueso de la planta docente de un
retiro digno, y al sometimiento permanente de los profesores de asignatura a
las condiciones de precariedad económica e inestabilidad laboral donde los han
tenido por años. Pero además de su carácter profundamente discriminatorio,
ilegal e inhumano, es una evidencia clara también del grado de incultura,
insensibilidad y estulticia a que ha llegado una burocracia ignorante del
auténtico quehacer universitario. Apoltronada en la conducción de la máxima
casa de estudios del país, que mucho ha contribuido por comprender y valorar la
aportación de los viejos a la sociedad de todas las épocas, decide hoy darles
una patada a la mayoría de sus profesores, renegando así no de ellos, los
docentes en su madurez, sino de los valores y la esencia misma de la
Universidad. No deberían olvidar que el principal jefe de esa burocracia es
también un viejo, y que por su propia experiencia sabe que si bien el cuerpo
termina su desarrollo alrededor de los treinta años, no concluye a esa edad el
de la mente, que continúa desarrollándose y ensanchándose hasta límites aún no
definidos. Son estas mentes las que terminarán encabezando una rebelión de los
ancianos, de ser necesario, como ya lo empiezan a hacer los profesores de la
ENP, del CCH y otras facultades y escuelas.
En breve.
TSUNAMI CHINO: No sólo es el Dragon Mart en Cancún ni Chong en Gobernación ni el
bar Chin Chun Chán en Tacuba. Por los más bajos fondos del CCH se rumora que
quien ya fue designado para ocupar la dirección del plantel Vallejo es uno de
apellido Wong, de nombre Alejandro y que para más señas no se le ha visto desde
hace algunos años por el plantel. ¿Está permitido? ¿Por qué y (Perales dixit) cómo es él? ¿Para qué él?
losreyesvandesnudos@gmail.com es el correo electrónico al que los
profesores que padezcan una agresión o sientan conculcados sus derechos pueden
notificar de su caso.
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